Stuart Staples, líder de los prestigiosos Tindersticks, confiesa a Efe ante su gira española que no creía en "segundas oportunidades" hasta que después de plantearse un futuro sin la banda, juntos reencontraron la magia perdida y alcanzaron con su último disco "una nueva cota de realización personal".

Esta banda británica de rock famosa por sus arreglos típicos de jazz y soul recalará en Bilbao el próximo viernes y pasará posteriormente por A Coruña (día 20), Sevilla (23), Cartagena (24) y Valencia (25) para presentar su trabajo más reciente, "The Something Rain", que ya mostraron con gran éxito de convocatoria a su paso por el último Día de la Música de Madrid.

"Nos han dicho a menudo que sonamos más europeos que británicos. Eso nos permitió salir de Reino Unido y nosotros nos sentimos como en casa en cualquier parte del continente", comenta Staples en una entrevista con Efe sobre ese sonido de "indie rock" al que incorporan instrumentos poco comunes como el vibráfono o el carillón.

En su opinión, "hacer música debe ser como una aventura" que, en cuanto persecución de una idea hasta sus últimos extremos, conduzca a "resultados insospechados".

"La apariencia de sencillez a la que llegamos lleva mucha experimentación por detrás, es un largo viaje", afirma.

Después de seis discos de estudio, desde "Tindersticks" (2003) hasta "Waiting for the moon" (2003), parece que la magia o ese afán común de mejorarse se resintió y, tras el lanzamiento de varios proyectos en solitario, surgieron los rumores de disolución.

"La banda no se encontraba en un buen momento. A mí en concreto no me parecía el mejor lugar para hacer música", confiesa Staples, que buscó su "propio camino fuera de la banda con tres discos propios: "Lucky dog recordings 03-04" (2005), "Leaving songs" (2006) y "Songs for the young at heart" (2007).

Staples, David Boulter (teclados) y Neil Fraser (guitarra) se reunieron posteriormente y reformularon Tindersticks junto a una nueva alineación que incluía a Thomas Belhom a la batería y Dan McKinna al bajo y publicaron "The Hungry Saw" (2008).

"Desde que volvimos hace 5 años, cada vez que nos juntamos nos proponemos alcanzar algún punto nuevo. Hay una energía interna y un propósito común que la banda original tenía al principio y que se perdió por el camino", resume Staples.

Como resultado de la suma de nuevas personalidades, también cambió el sonido de Tindersticks en un proceso gradual que, en su opinión, los ha convertido de nuevo en una "banda completa y equilibrada".

"Hemos llegado a un punto de realización personal. Hace cinco años no sabíamos dónde nos llevaría esto, pero sobre todo tras las incorporaciones de McKinna y Earl Harvin (en sustitución de Belhom), hemos sido capaces de encontrar un sentimiento que normalmente solo se halla una vez en la vida dentro de una banda", celebra.

"Es como una segunda oportunidad y yo no creía en las segundas oportunidades", sentencia.

Staples, que afirma que la música debe partir de "emociones auténticas", define "The Something Rain" (2012) como "una panorámica de ese momento en la vida en que por primera vez pierdes a alguien".

"No es un álbum sobre el lamento, sino que habla del efecto que eso tiene, como sentirte agradecido por estar aquí y del privilegio de disfrutar de la música", precisa el músico.

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Javier Herrero