Los lituanos, exasperados con los problemas económicos, le entregaron una sorprendente victoria a un partido populista opositor encabezado por un millonario en desgracia nacido en Rusia, revelaron los resultados casi completos de las elecciones del domingo, al tiempo que desaprobaron de forma contundente los planes de construir una costosa nueva central nuclear.

El opositor Partido Laborista, liderado por Viktor Uspaskich — alguna vez apodado el "rey de la salmuera" por haber hecho su fortuna con la venta de conservas en vinagre — estaba a la cabeza del conteo con el 23,4% de los votos, con casi tres cuartas partes de los recintos contados.

La victoria sentó las bases para una coalición con los socialdemócratas, que ocuparon el segundo lugar con el 19,4% de los sufragios, y con el partido populista Orden y la Justicia, liderado por Rolandas Paksas, un piloto acrobático que fue presidente en 2003, pero sólo para ser sometido a juicio político el año siguiente por violar la Constitución y abuso de poder. El partido de Paksas estuvo cuarto con el 9,2% de los votos.

Los tres partidos prometieron cambios políticos radicales, como un aumento a los salarios y una reducción a los impuestos, mientras que los socialdemócratas hicieron campaña diciendo que Lituania debe posponer su incorporación a la zona del euro hasta que Europa resuelva su actual desorden financiero.

La actual coalición gobernante, conservadora y encabezada por el primer ministro Andrius Kubilius, ha expresado interés en adoptar el euro en 2014.

Sólo el 12,3% de los votantes apoyó el movimiento Unión Nacional liderado por Kubilius, el cual llegó al poder justo mientras Lituania caía en una de las peores recesiones en Europa. El gobierno de Kubilius debió subir los impuestos y recortar los gastos para evitar la quiebra de las finanzas públicas, lo que logró en gran medida dado que Lituania no tuvo que recurrir a los prestamistas internacionales para conseguir fondos de rescate.