Centenares de ex reclutas que cumplieron su conscripción obligatoria durante el régimen militar del general Augusto Pinochet advirtieron el domingo al gobierno que paralizarán el país si el Estado no responde a sus demandas previsionales y de indemnización.

Los ex reclutas se quejan de que les robaron los dineros descontados para su futura jubilación, que sufrieron horrorosos malos tratos y que fueron mano de obra esclava, entre otros perjuicios, especialmente en los primeros años posteriores al golpe militar de 1973.

"Esperaremos como fecha máxima para obtener una respuesta concreta del Estado hasta el 13 de noviembre", anunció Fernando Mellado, presidente de la Agrupación de Ex Conscriptos del período 1973-1990, en medio de vítores de centenares de ex reclutas reunidos en un paseo público, a unas cinco cuadras del palacio de La Moneda, la sede de gobierno.

Advirtió que agudizarán la protesta del 25 de septiembre, cuando interrumpieron el tránsito por varias rutas, "cortando los accesos a puertos, aeropuertos, carreteras y ciudades en forma permanente".

Mellado aseguró que durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) se los "despojó" de las cotizaciones previsionales que les descontaban mensualmente, las que nunca fueron ingresadas a ninguna institución previsional.

Se estima que en el período unos 350.000 jóvenes de 18 años, y algunos con 17 años, cumplieron con su conscripción, y que miles fueron obligados a permanecer hasta cuatro años en las fuerzas armadas, cuando la obligación era uno.

Varios de los ex conscriptos mostraron a The Associated Press el documento que prueba que permanecieron hasta tres y cuatro años como reclutas.

"Hay grupos de ciudadanos que están debidamente pensionados y reparados por el Estado, faltamos nosotros", agregó Mellado, en alusión a la indemnización y pensión vitalicia mensual que reciben los familiares de los detenidos desaparecidos de la dictadura, más de 3.000; los exonerados y los ex presos políticos de la dictadura, que en total suman unas 40.000 personas.

La Cámara de Diputados aprobó en mayo último un proyecto de acuerdo que busca que el Estado reconozca que miles de ex reclutas fueron "víctimas de actos ilegales".

"Cuando me llamaron (a cumplir la conscripción), a las doce del día nos estaban apaleando con un palo de dos por dos (de grosor). Nos hacían correr y el que quedaba atrás, palo... En Cañal Bajo nos daban 40 palos a cada uno", relató a la AP el ex recluta Jorge Casin Cofian, que hizo su servicio militar obligatorio entre 1975 y 1977, en el Regimiento de Arauco, en Cañal Bajo y en Puyehue.

El ex soldado Ricardo González, que en 1974 fue destinado a un regimiento de Calama, en el norte, en 1974, dijo que además de ser golpeados, pasaron hambre y que tenían que cazar animales silvestres para alimentarse. Casin agregó que él y sus compañeros robaban ovejas a los campesinos para tener que comer.

Relatos similares se multiplican.

Mellado resumió que "hubo jóvenes que fueron brutalmente masacrados al interior de las unidades militares y otros se suicidaron por la presión que había en los golpes constantes y permanentes en el tiempo".

Por último, el dirigente afirmó que el presidente Sebastián Piñera, cuando era candidato presidencial, junto al que hoy es su ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, en presencia de un par de hoy senadores, firmaron un documento en el que se comprometen a solucionar los problemas de los ex conscriptos "en un plazo breve después de iniciado nuestro gobierno", si ellos y sus familias votaban por su coalición política.

Mellado entregó una copia del acuerdo en el que aparece la firma de Hinzpeter.