El exdiputado independiente Alí Zidan, que abandonó recientemente su escaño, fue elegido hoy nuevo primer ministro de Libia, en sustitución de Mustafa Abushagur, a quien el Parlamento retiró su confianza el pasado 7 de octubre tras rechazar dos veces consecutivas su equipo de Gobierno.

Zidan, que dirigirá un ejecutivo interino, obtuvo 93 votos de la Asamblea frente a los 85 de su principal adversario, Mohamed al Hashmi al Hirari, ministro de Administraciones locales del gobierno saliente.

La victoria del antiguo parlamentario, que abandonó su asiento para aspirar a la dirección del ejecutivo, fue anunciada poco después de la votación por el propio presidente de la Cámara, Mohamed al Magrif, quien le recordó que tiene un plazo máximo de dos semanas para presentar su gabinete.

Horas antes de la votación, Zidan había presentado su programa de gobierno, en el que estableció como prioridades la seguridad en el país, la reconciliación nacional, la mejora de los servicios públicos y la descentralización del Estado.

Ali Zidan Mohamed, excandidato a la presidencia del Parlamento libio, nació en 1950 en la ciudad de Wadan, en la región de Al Yufra, 800 kilómetros al sureste de Trípoli.

Trabajó en el cuerpo diplomático entre 1975 y 1982. No obstante en ese año decidió romper con el régimen y se uniría al opositor Frente Nacional para la Salvación de Libia, donde permanecería hasta 1992.

En Ginebra fundó la Asociación Libia para los Derechos Humanos, de la que fue portavoz oficial y miembro desde 1989 hasta 2012.

Tras el levantamiento popular armado de febrero de 2011, que acabó con el régimen de Muamar el Gadafi, trabajó como representante del Consejo Nacional de Transición libio para Europa y Francia.

Asimismo, con la renovada democracia y la recuperación del multipartidismo, fundó el Partido Nacional para el Desarrollo y el Bienestar.

Libia está inmerso en un complejo proceso de transición desde el triunfo del levantamiento popular y fuera derrocada la longeva dictadura de Muamar Gadafi, en el poder desde 1969.

El excéntrico coronel se vio obligado a huir de Trípoli y refugiarse en su ciudad natal de Sirte, situada en la costa del Mediterráneo, donde fue hallado el pasado 20 de octubre y asesinado por un grupo de rebeldes tras ser humillado.

Desde entonces, Libia vive una situación de inestabilidad política y social, en la que los principales problemas son las divisiones regionales, la inseguridad y la enorme cantidad de armas sin apenas control en manos de los diversos grupos.