El Palacio de Tokio prepara una "Subasta de lo Inmaterial" que permitirá adquirir la posibilidad de vivir "momentos únicos" en compañía de 25 artistas y personalidades internacionales, como Christian Boltanski, Wim Delvoye y Jean-Paul Goude.

La venta se celebrará este lunes a beneficio del inmenso centro de arte contemporáneo preinaugurado el pasado abril en el Palacio de Tokio, frente al Museo de Arte Moderno de la Villa de París.

Poco después de abrirse la subasta por internet, el miércoles pasado desde la página "Paddle 8", la propuesta de convertir el cuerpo en una obra de arte, mediante un molde realizado por el escultor francés Daniel Firman, fue la que más interés despertó, alcanzando en cuatro pujas los 900 dólares.

Christian Boltanski y su invitación a visitarle en su estudio, filmado las 24 horas del día, para hacerse famoso junto a él por unas horas, recibió dos pujas; al igual que la propuesta del cineasta Elie Chouraqui de participar en su próximo rodaje junto a Virginie Ledoyen.

Entre los lotes que atrajeron de inmediato al menos a un comprador figuran un paseo nocturno en góndola por Venecia con el director del Palazzo Grassi-Punta della Dogana, Martin Bethenod, y una cena iraní preparada por la artista audiovisual Shirin Neshat.

La degustación y paseo erudito por el huerto del cocinero Alain Passard o la mejora de uno mismo "mediante toda suerte de artificios", prometida por el coreógrafo francés Jean-Paul Goude, no tardaron tampoco en hacerse respectivamente con una oferta.

Con o sin candidatos en liza todavía para compartir un momento único en su compañía, participan igualmente los artistas plásticos Yan Pei Ming, Claude Lévêque, ORLAN, Franck Scurti, Francesco Vezzoli o Bertrand Lavier; el empresario y mecenas Pierre Bergé, el escritor Marc Lambron y el fotógrafo Hiroshi Sugimoto.

La idea de organizar esta inédita subasta fue de la coleccionista de origen brasileño Sandra Hégédus Mulliez, fundadora del proyecto de mecenazgo para el arte contemporáneo SAM Art Projects, que se vio impulsada, según dijo a Efe, por el deseo de "hacer algo en solidaridad con el Palacio de Tokio" de una manera "diferente".

En momentos como el actual, a su juicio, "hay que encontrar maneras diferentes de buscar dinero", porque ya hay "demasiadas subastas, demasiado de lo mismo y demasiadas demandas para que los artistas donen obras", por lo que el objetivo es también que no les cueste nada participar en una operación de este tipo.

Es "una idea muy poética" que abre además "una infinidad de posibilidades" al poner en contacto a dos personas en un encuentro que "no se sabe cómo puede terminar", resaltó la también esposa de Amaury Mulliez, hijo del fundador del gigante de la distribución Auchan, propietario de una de las mayores fortunas de Francia.

"Cuando se compra una experiencia no hay límites" y en este caso, según Hégédus Mulliez, no se vende un almuerzo con un actor o un expresidente estadounidense, sino que se fomenta que haya "creación".

Todo lo material, poco importa qué, se puede perder, pero "nadie te puede quitar una experiencia que se vive", lo que hace de lo inmaterial algo "que guardamos hasta el final de la vida", destaca la mujer.

Además, en un mundo en el que "tenemos muchos problemas, en el que hay un ambiente un poco pesado y pesimista", vivir experiencias interesantes, cosas "sublimes y únicas" como las que se proponen en esta subasta, puede ser también, según concluyó, "algo muy bueno y muy optimista que nos va hacer bien".