El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, aseguró hoy en Tokio en las asambleas del FMI y el Banco Mundial que, en el caso de que se agudice la crisis en Europa, México deberá mejorar su crecimiento y "eso se puede lograr a través de las reformas estructurales" planeadas.

En unas declaraciones después de participar en un seminario sobre fortalecimiento en la eurozona, Carstens aseguró que un empeoramiento de la crisis podría resultar en "la desaceleración de las exportaciones" de México.

En ese caso, el gobernador consideró que, a pesar de que en la crisis económica se ha producido cierto "avance", lo importante es que su país "mejore la capacidad de crecimiento interno" a través de medidas estructurales.

En cuanto a la rebaja del FMI del crecimiento mexicano, al 3,8% en 2012 y 3,5% en 2013, una y dos décimas menos respectivamente que lo previsto en julio, Carstens consideró que las previsiones del organismo se hicieron "en el supuesto de que no habría algunas reformas estructurales" en el país.

En este sentido, el gobernador se mostró optimista y consideró que con las reformas "el crecimiento será mayor", al tiempo que desestimó por el momento nuevas medidas de flexibilización del emisor al considerar que la "política monetaria por el momento está bien".

Durante el seminario, Carstens destacó que la crisis afecta también por el canal de la inversión extranjera directa, al haber individualizado corporaciones europeas que se encuentran evaluando su situación en los mercados locales ante la incertidumbre.

Días antes, el consejero financiero FMI, José Viñals, consideró que México cuenta en este momento con un sistema financiero que "se encuentra en una posición bastante robusta", y aseguró que ve poco probable que se produzca una fuga de capitales en el país.

El economista destacó la resistencia, en términos generales, de los mercados emergentes, aunque advirtió de que actualmente "nadie es inmune" a las tensiones provenientes de Europa o EEUU.