La policía del estado brasileño de Río de Janeiro arrestó hoy a uno de los considerados jefes de la banda de narcotraficantes que actúa en la Rocinha, la mayor favela de Brasil y que está ocupada desde noviembre del año pasado por fuerzas públicas, informaron hoy fuentes oficiales.

El presunto narcotraficante Rodrigo Belo Ferreira, de 30 años y conocido como Rodrigao, fue detenido cuando visitaba a su madre en una residencia en la Rocinha, según la policía.

Ferreira, al que se le incautó una pistola, no se resistió al arresto.

La policía acusa a Rodrigao de haber asumido el comando de la venta de drogas en la parte baja del cerro de Río de Janeiro por el que se expande esta barriada pobre con cerca de 70.000 habitantes.

Ferreira fue uno de los secuaces que sustituyó al narcotraficante Antonio Bomfin Lopes, conocido como Nem y que era el jefe de la banda de pistoleros que impartía el pánico en la barriada hasta su arresto en noviembre del año pasado.

La Rocinha fue un fortín de las bandas de narcotraficantes en las últimas décadas y hasta noviembre de 2011, cuando su control fue retomado por las autoridades en una operación que contó con centenares de policías y el apoyo de blindados y helicópteros del Ejército.

La ocupación el año pasado y la inauguración el mes pasado en la barriada de un puesto permanente de policía no puso fin totalmente a la venta de drogas, que fue asumida por antiguos secuaces de Lopes, pero ya no es realizada al aire libre ni de forma tan ostentosa.

Desde su ocupación hace once meses se han registrado en la barriada 13 asesinatos, incluyendo la de dos policías.

El arresto de Rodrigao se produjo en vísperas de las operaciones con que la policía pretende ocupar el domingo la favela de Jacarezinho y el conjunto de barriadas pobres de Manguinhos, en las que se han refugiado varios de los narcotraficantes expulsados de otros lugares y considerados importantes fortines del crimen organizado.

El Gobierno regional de Río de Janeiro pretende instalar en las dos barriadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP), como son conocidos los cuartelillos permanentes con que las autoridades están recuperando áreas antes dominadas por grupos criminales.

La instalación de las UPP forma parte de una política de seguridad pública iniciada por la gobernación en 2008 para expulsar a las bandas de narcotraficantes de las favelas de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizará en 2016.

Esta política, que ha reducido significativamente los índices de violencia y criminalidad de Río de Janeiro, ha sido considerada modelo para otros países de la región por organizaciones multilaterales.

Hasta el momento la policía ha instalado sus cuartelillos en 28 favelas o conjuntos de barriadas pobres, incluyendo la Rocinha y el Complexo do Alemao, que era el principal fortín del Comando Vermelho, la mayor organización criminal de Río de Janeiro.