La eurozona va a estudiar la posibilidad de crear un Tesoro central que administre un presupuesto común pensado para absorber parte de los problemas de países golpeados por la crisis y apoyar sus reformas, según un documento presentado hoy de cara a la cumbre comunitaria de la próxima semana.

El texto elaborado por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, plantea una serie de opciones para garantizar el buen funcionamiento de la moneda única a largo plazo.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea celebrarán los días 18 y 19 de octubre un primer debate al respecto, con cuyas conclusiones Van Rompuy elaborará propuestas más concretas para diciembre.

Entre las ideas planteadas por el político belga -que ha trabajado junto a los presidentes del Banco Central Europeo (BCE), de la Comisión Europea y del Eurogrupo en su preparación- figura la creación de un presupuesto común para la zona euro, al margen del presupuesto de la Unión ya existente.

"Una de las funciones de esta nueva capacidad fiscal sería facilitar los ajustes ante choques que afecten a países en concreto ofreciendo un cierto grado de absorción a nivel central", explica el texto.

Según Van Rompuy, actualmente el BCE puede responder con acciones de política monetaria a problemas en el conjunto de la zona euro, pero cuando se trata de problemas de un país o un pequeño grupo sólo se puede actuar con los presupuestos nacionales, tal y como ha ocurrido en la actual crisis.

La propuesta señala que esa "absorción de perturbaciones asimétricas a nivel central representaría una forma limitada de solidaridad fiscal" que "mejoraría la resistencia" de la unión monetaria.

Además, el presupuesto central podría utilizarse para "facilitar reformas estructurales que mejoren la competitividad y el potencial de crecimiento".

Su funcionamiento requeriría, según el presidente del Consejo Europeo, "el establecimiento de una función de Tesoro con responsabilidades fiscales claramente definidas".

El documento, no obstante, resalta que toda esa forma de compartir riesgos debe estructurarse de manera que "no lleve a transferencias permanentes entre los países ni mine los incentivos para afrontar las debilidades estructurales".

Las ideas han sido acogidas positivamente por una gran mayoría de los Estados miembros de la UE, con la única excepción de Holanda, aseguraron hoy fuentes diplomáticas comunitarias.

La propuesta contaría a priori con el respaldo de países como Francia y Alemania, y también de un no miembro del euro como el Reino Unido, que lo ve como una forma de reducir el presupuesto europeo al que sí contribuye, señalaron las fuentes.

En todo caso, estas ideas no serán debatidas en profundidad hasta el próximo año y su aplicación está pensada para largo plazo.

De modo más inmediato, el texto que Van Rompuy llevará a la cumbre defiende la opción de "compartir instrumentos de financiación soberana a corto plazo", como los controvertidos eurobonos hasta ahora rechazados por Berlín.

Todo esto, advierte el texto, requeriría una mayor capacidad de decisión común sobre los presupuestos nacionales y sobre las políticas económicas.

Van Rompuy plantea en este sentido la posibilidad de que los países firmen "contratos" con las instituciones europeas en los que se comprometan a aplicar reformas que impulsen el crecimiento y el empleo.