A punto de cumplirse un año de la muerte de Laura Pollán, líder de las cubanas Damas de Blanco, este grupo femenino desea mantener vivo su legado de lucha pacífica en favor de los derechos humanos y libertades en la isla a pesar de la represión del Gobierno contra la disidencia.

"Para nosotras es un momento muy duro este primer aniversario (del fallecimiento) de nuestra líder, que dio su vida por la libertad del pueblo de Cuba y respeto a derechos humanos", dijo hoy a Efe en conversación telefónica Berta Soler, la sucesora de Pollán al frente del grupo.

Las Damas de Blanco tienen previsto rendir homenaje este fin de semana a su fallecida líder, que murió el 14 de octubre de 2011 a los 63 años en un hospital de La Habana tras una semana en estado muy grave por una insuficiencia respiratoria y descompensación diabética.

Reunidas en el domicilio habanero de Pollán -convertido en la sede del grupo- las "damas" recordarán mañana sábado a su líder con proyecciones de fotos e imágenes, y el domingo, día del aniversario de su muerte, le dedicarán la habitual caminata que realizan en la Quinta Avenida de la capital cubana tras asistir a misa en la parroquia de Santa Rita.

Berta Soler comentó que por el momento se encuentran reunidas en la casa de Pollán con un ambiente de "calma" alrededor, si bien denunció que la seguridad cubana ha advertido a algunas damas para que no acudan a esas actividades.

Según dijo, la seguridad también ha impedido en los últimos días a algunos activistas acudir a misas celebradas en La Habana y otros puntos de la isla y citó el caso del opositor cubano Jorge Luis García Pérez, conocido como "Antúnez", en la localidad de Placetas (centro).

Un año después de la desaparición de su líder, las Damas de Blanco aseguran que el grupo está "muy consolidado" y "ha crecido" al contar con más de 180 integrantes y "delegaciones" en siete provincias del país, incluida La Habana.

"Ha crecido porque queremos seguir el legado que nos ha dejado Laura Pollán de ser defensoras de los derechos humanos y la lucha no violenta por la libertad de los presos políticos y la libertad del pueblo de Cuba", destacó Berta Soler.

Y ello a pesar de que la represión "es más grande y más fuerte": "el Gobierno cubano no nos deja ejercer la libertad de movimiento, de expresión, de asociación o la religiosa", añadió.

A su juicio, el Gobierno cubano "fortalece su maquinaria represiva con los recursos que roba al pueblo", al que "no tiene nada que ofrecer", ni siquiera con las reformas económicas impulsadas por el presidente Raúl Castro.

"Aquí no hay reformas, hay reformillas que no van a resolver la situación (...) El pueblo de Cuba está necesitado de libertad y reformas económicas, políticas, sociales, (...) pero a Raúl Castro no le interesa eso sino mantenerse en el poder reprimiendo a las personas", lamentó la actual dirigente de las Damas de Blanco.

Al frente de ese grupo, Laura Pollán se convirtió en uno de los rostros más conocidos y respetados de la lucha pacífica por la causa de los presos políticos cubanos al frente de mujeres familiares de los 75 disidentes encarcelados en la Primavera Negra de 2003.

Fue una de las cofundadoras de las Damas de Blanco, un singular movimiento de protesta pacífica en la isla que reclama la libertad de los presos políticos con vigilias y marchas por céntricas avenidas de La Habana.

La imagen de estas mujeres siempre vestidas de blanco como símbolo de paz e inocencia de sus familiares, portando gladiolos y formando con sus manos la "L" de libertad se hizo internacionalmente famosa y en 2005 fueron distinguidas con el Premio Sájarov del Parlamento Europeo.

Pollán y sus compañeras fueron objeto de numerosos "actos de repudio", eufemismo con el que se conoce en la isla el acoso y hostigamiento contra disidentes por parte de grupos de seguidores del régimen cubano.

A pesar del proceso de excarcelación de presos de conciencia que el Gobierno de Raúl Castro llevó a cabo entre 2010 y 2011 con la mediación de la Iglesia Católica de la isla, las Damas estiman que aún quedan en la isla unos 67 prisioneros por motivos políticos.

El Gobierno de Cuba considera a los disidentes "contrarrevolucionarios" y "mercenarios" al servicio de Estados Unidos.

Soledad Álvarez