El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, y el candidato republicano, Paul Ryan, reanudaron hoy sus campañas tras el tenso debate vicepresidencial del jueves, al que ni las encuestas ni los analistas han encontrado un ganador claro.

Biden, que voló hacia Delaware nada más terminar el debate, hace hoy campaña junto a su mujer Jill en la universidad de Wisconsin, el estado de Ryan, quien por su parte viajará al estado clave de Ohio para un acto de campaña esta noche en el centro de aviación Winner de la localidad de Vienna.

Al contrario que el debate presidencial de la semana pasada en Denver (Colorado), que generó un claro consenso sobre la victoria del republicano Mitt Romney, las encuestas se muestran hoy divididas con respecto al encuentro de anoche, mientras la mayoría de analistas declaran un empate técnico con una ligera ventaja para Biden.

"No creo que en este debate hubiera un claro ganador como sí lo hubo en el primer encuentro presidencial. Los dos candidatos consiguieron mucho de lo que se habían propuesto", dijo hoy a Efe Benjamin Knoll, profesor de políticas en el Centre College de Danville (Kentucky), donde se celebró la actividad.

"Estuvo muy ajustado", apuntó por su parte a Efe Mark Brewer, profesor en la Universidad de Maine. "En cuanto al contenido, yo daría un ligero margen a Biden. En cuanto a cómo se comportó cada uno, creo que la ventaja la tuvo Ryan".

Las primeras encuestas se mostraron divididas: según la realizada por la cadena CNN entre el público de Centre College, un 48 por ciento dieron la victoria a Ryan, frente al 44 % que consideró ganador a Biden.

Otro sondeo de la cadena CBS entre votantes indecisos mostró que un 50 por ciento consideraba vencedor al actual vicepresidente, frente al 31 % que se decantó por Ryan y el 19 % que indicó que hubo un empate.

La actitud agresiva de Biden, que interrumpió frecuentemente a su rival y se rio durante muchas de sus intervenciones, fue el centro del interés en las redes sociales como Twitter, donde el debate generó más de 4 millones de mensajes y motivó la creación de la cuenta "Laughing Joe Biden", que acumuló más de 9.000 seguidores.

La campaña de Romney no tardó en calificar de "irrespetuosa" la actitud de Biden y algunos republicanos la compararon con los constantes suspiros del candidato demócrata en las elecciones de 2000, Al Gore, en uno de sus debates contra el entonces presidente George W. Bush.

"Biden corre el riesgo de que su risa tenga el mismo efecto que los suspiros de Gore. Debería parar", escribió en su cuenta de Twitter el exportavoz de la Casa Blanca durante la Administración Bush, Ari Fleischer.

Según Brewer, el vicepresidente hizo "exactamente lo que tenía que hacer".

"Biden fue agresivo, y tenía que serlo después de la actuación de Obama. No dejó nada sin cuestionar", apuntó a Efe.

Knoll, por su parte, cree que el debate puede ayudar a la campaña de Obama a recuperar el pulso después del avance en las encuestas que Romney obtuvo con su actuación la semana pasada.

"Creo que funcionará en el sentido de que ha dado una inyección de moral a la base demócrata. Pero como no fue una victoria clara para el vicepresidente Biden, creo que servirá para ralentizar el impulso de Romney más que para darle la vuelta del todo", consideró.

En cuanto a Ryan, el profesor consideró que estuvo "algo dubitativo e inquieto los primeros diez minutos, pero rápidamente ganó confianza y se mostró competente y con conocimientos en el escenario junto al vicepresidente en curso".

"Ryan logró en gran medida lo que tenía que lograr aquí", apuntó Knoll.

El del jueves fue el único cara a cara entre los candidatos a vicepresidente, que cederán ahora el terreno a Obama y Romney. Su siguiente cita es el próximo martes en la Universidad Hofstra en Hempstead (Nueva York), y la última, el 22 de octubre en su tercer y último debate en Boca Ratón (Florida).

Lucía Leal