El presidente chileno, Sebastián Piñera, explicó hoy que la reforma del sistema de Justicia Penal que anunció la semana pasada incluirá mayores controles a los jueces de garantía y medidas para ampliar las facultades de la policía.

El mandatario compareció ante la prensa para detallar los principales objetivos del proyecto de ley que el Ejecutivo quiere enviar al Congreso dentro de los próximos cien días para modificar la Reforma Procesal Penal.

Este mecanismo es el sistema de justicia que se instauró en el año 2000 y que sustituyó el antiguo modelo de procedimiento penal, vigente en el país desde inicios del siglo XIX.

Piñera anunció la semana pasada que impulsaría una reforma de este modelo luego de una polémica decisión de dos juezas de garantía de dejar en libertad al autor confeso de la muerte de un hincha del equipo de fútbol Colo Colo.

La Corte de Apelaciones revocó el martes pasado la decisión de las magistradas y decretó el ingreso del joven a prisión preventiva.

Piñera habló con la prensa un día después que la Corte Suprema ratificó el cierre definitivo, con la absolución de todos los imputados, del llamado "caso Bombas", que investigó alrededor de un centenar de atentados con explosivos cometidos en Santiago en los últimos años.

Piñera se refirió al asunto tras reunirse hoy con el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y el de Justicia, Teodoro Ribera, para abordar los puntos del proyecto, cuyo principal objetivo es mejorar la lucha contra la delincuencia y aumentar la protección de las víctimas.

"El Gobierno ha estado trabajando desde hace muchos meses en esta reforma y perfeccionamiento del sistema procesal penal", apuntó Piñera.

Además de reforzar la protección de las víctimas de delitos, la reforma que plantea el Ejecutivo busca fortalecer la labor y las facultades de Carabineros (policía militarizada) y la Policía de Investigaciones (PDI).

También incorporará nuevas exigencias a la hora de dictar la libertad provisional de acusados por delitos y "mayores controles a los jueces de garantía", señaló el presidente.

Piñera elogió la Reforma Procesal Penal y aseguró que sus principios seguirán guiando la Justicia Penal en Chile, pero consideró que tras doce años de vigencia "llegó el momento de hacer una evaluación e incorporar perfeccionamientos" al sistema.

La Reforma Procesal Penal reemplazó el viejo sistema inquisitivo y escrito que operaba en Chile, en el que la investigación, acusación y decisión de un caso criminal estaban en manos de una sola persona, el juez del crimen.

El nuevo modelo introdujo instituciones para asegurar las garantías individuales y consagró un sistema de corte acusatorio, en el que la investigación y acusación de los delitos se encuentran en manos del Ministerio Público.

Piñera se comprometió a enviar el proyecto de ley dentro de los próximos tres meses para que el Congreso realice sus aportaciones al texto.

Por su parte, el ministro de Justicia, Teodoro Ribera, consideró que la reforma es "fundamental y necesaria para impedir que el sistema procesal penal caiga en descrédito o sea cuestionado por la ciudadanía".