Un veterano dirigente opositor comparó las elecciones presidenciales del domingo con un partido jugado en un terreno inclinado.

El candidato opositor Henrique Capriles defendió un arco enorme en la parte baja de la cancha, mientras el presidente Hugo Chávez custodiaba un arquito minúsculo en la parte más elevada, comentó Ramón Guillermo Aveledo, quien dirige la coalición opositora Meda de la Unidad Democrática que postuló a Capriles.

"Los árbitros también patean el balón para él", expresó Aveledo aludiendo a Chávez.

Listo para iniciar un cuarto mandato, Chávez no da muestras de que dejará de explotar las ventajas que le da la presidencia y que muchos opositores dicen lo ayudaron a sobrellevar el reto más grande que ha enfrentado hasta ahora en las urnas. Esas ventajas incluyen una enorme maquinaria partidaria, programas de asistencia del gobierno y un ejército de servidores públicos.

En una conferencia de prensa ofrecida el martes, Capriles dijo que su rival libró una "gigantesca guerra sucia" y que él encaró numerosas desventajas.

"Me enfrenté a un candidato con más recursos", expresó. "Todo el aparato del Estado fue usado para tratar de destruirme. De mí se dijo cualquier cosa... pero conquistamos seis millones de voluntades".

La oposición enfrenta ahora la dura tarea de afianzar la unidad que logró en estos comicios.

Capriles logró un resultado histórico al recibir el 44% de los votos, el caudal más alto de la oposición en una elección presidencial en la era de Chávez.

"Ni es una derrota formidable para la oposición ni es un gran triunfo para el chavismo", opinó Mariana Bacalao, profesora de opinión pública y ciencias políticas de la Universidad Central de Venezuela. "El país sigue estando polarizado, nunca la oposición estuvo tan fuerte".

Luego de la elección, Chávez llamó a la unidad nacional y dijo estar dispuesto al dialogo.

Indicó que llamó a Capriles tras la votación y que mantuvieron una conversación amable en la que incluso se dijeron alguna broma.

Al recordar la charla, Capriles dijo: "Yo le insistí mucho . en el diálogo, en la unidad del país".

"Pretender decir que hay 6,5 millones de personas y que eso es una elite, yo creo que eso es desconocer la realidad", sostuvo Capriles, refiriéndose al hecho de que Chávez frecuentemente habla en tono despectivo de la oposición y dice que sus miembros son representantes de la "burguesía" y la "oligarquía".

"Son hermanos venezolanos. . De mí se dijo cualquier cosa", señaló.

"Chávez me dijo que yo había hecho un esfuerzo muy grande, que los hice moverse, que debía irme a descansar un rato, que yo hice un esfuerzo grande. Me lo dijo dos veces", acotó.

"El diálogo es nuestro espíritu", expresó Chávez en una conferencia de prensa en el palacio presidencial. Invitó a la oposición "a que le hablen claro al país y que demuestre una voluntad de convivencia".

Hay quienes dicen que la oposición tiene una dura tarea por delante y que le costará mantener la unidad lograda en estos comicios. Y algunos esperan que, a pesar de sus declaraciones conciliadoras, Chávez siga siendo hostil hacia sus rivales políticos.

"Estoy muy decepcionado porque estaba convencido de que (Capriles) iba a ganar", declaró el martes Gonzalo Ramos, comerciante que parecía deprimido en una plaza de la zona de clase alta de Altamira en el este de Caracas. "Ahora no veo mucho futuro, ni para la oposición ni para el país".

Los adversarios del gobierno no pueden quedarse cruzados de brazos. Deben prepararse para las elecciones para gobernadores estatales de diciembre y convencer a sus seguidores de que no todo está perdido. La oposición tiende a conseguir mejores resultados contra los aliados de Chávez que contra el mandatario, de modo que no se descarta que sigan ganando terreno, como hicieron en los años que siguieron a los comicios presidenciales del 2006, en que conquistaron numerosas gobernaciones y bancas legislativas.

Las elecciones, no obstante, demostraron que Chávez seguirá dando pelea en las elecciones estatales, pues ganó en 21 de los 23 estados y en al distrito federal de Caracas.

Algunos analistas creen que cualquier división que pueda surgir en las filas de la oposición tras la derrota de Capriles beneficiará a los aliados de Chávez. Al menos en público, sin embargo, los líderes de la oposición han preservado la unidad después de la votación.

"Las recriminaciones sobre la derrota electoral pueden generar fisuras", expresó Miguel Tinker Salas, profesor de estudios latinoamericanos del Pomona College de Claremont, California, especialmente tomando en cuenta que algunos sectores conservadores no estaban muy contentos con lo que veían como posturas de centro-izquierda de Capriles.

"Uno de los principales factores que impiden la unidad es la falta de un consenso real sobre una propuesta alternativa para la nación", opinó Tinker Salas.

Capriles rechazó la posibilidad de que peleas internas comprometan la unidad de la oposición, que en febrero realizó comicios para seleccionar un candidato por primera vez, en los que él salió victorioso.

"Sin duda alguna tenemos un capital político muy grande que no se puede perder, ni evaporar", expresó Capriles. "La unidad se mantiene y debe fortalecerse".

Algo que seguramente continuará funcionando será la maquinaria gubernamental construida por Chávez y que le ha permitido mantenerse 14 años en el gobierno. Esa maquinaria incluye al menos 2,4 millones de empleados públicos, que representan aproximadamente el 8% de la población. A título de comparación, Estados Unidos tiene casi la misma cantidad de empleados públicos, 2,7 millones.

Chávez aumentó el gasto público con miras a las elecciones, construyendo viviendas y financiando programas sociales. Venezuela tiene las reservas de petróleo comprobadas más grandes del mundo y ha recibido cientos de miles de millones de dólares por la venta del combustible en los últimos años.

La imagen y los slogans de Chávez estaban por todos lados en este país de 29 millones de habitantes durante la campaña presidencial, en los postes del alumbrado e incluso en los uniformes de los agentes aduaneros.

"A Capriles le faltó mucha publicidad", dijo el electricista jubilado Manuel Millán, de 79 años. "La maquinaria de Chávez era muy grande. Vehículos, afiches, cadenas por televisión... En cambio el otro contendor casi no tenía nada".

Capriles se quejó de que durante la campaña el consejo electoral no hizo nada para impedir que Chávez usase la radio y la televisión, apelando a sus poderes como presidente para difundir sus discursos en todas las emisoras. "¿Por qué no pudieron ser reguladas?", preguntó Capriles.

Por ahora, Capriles seguirá siendo la principal figura de la oposición a pesar de su revés.

Dijo que se concentrará en las elecciones para gobernador, en las que buscará la reelección en el estado de Miranda, que incluye parte de Caracas.

"Voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que ganen todos los candidatos a gobernador (en diciembre) y alcalde (en abril del 2013)", expresó Capriles.

No obstante su revés del domingo, mucha gente ve a Capriles como la mejor esperanza de la oposición.

Afuera del cuartel general de Capriles, una mujer se asomó por la ventana de su auto y gritó al pasar, "Te quiero. Hasta la próxima".

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Los reporteros de la Associated Press Jorge Rueda, Ian James, Fabiola Sánchez y Vivian Sequera colaboraron en este despacho.

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Christopher Toothaker está en Twitter como http://twitter.com/ctoothaker