Los estudiantes volvieron a salir hoy a las calles de Santiago de Chile, en medio de la discusión del presupuesto de 2013 y a falta de dos semanas para las elecciones municipales, en una convocatoria que congregó a unas 5.000 personas y que terminó con violentos disturbios.

En la primera marcha vespertina del año, los jóvenes partieron pasadas las 18.30 horas (21.30 GMT) desde la céntrica Plaza Italia para recorrer todo el Parque Bustamante hasta llegar a la avenida Matta, según el trazado permitido por las autoridades.

La manifestación, convocada por estudiantes secundarios y universitarios y por sindicatos de profesores y funcionarios, pretendía facilitar la participación de padres y trabajadores al término de su jornada laboral.

Sí se vieron algunos adultos entre los asistentes a la marcha, aunque esta tuvo una baja adhesión, lejos de los 80.000 participantes que han llegado a convocar los jóvenes, a quienes, aun así, respaldan el 70 % de los ciudadanos, según varias encuestas.

Carabineros (policía militarizada) estimó en 5.000 los asistentes. En tanto, consultados por Efe, los convocantes dijeron no tener cifras al respecto.

Tampoco se conocen hasta ahora datos de detenidos, aunque se pudieron presenciar decenas de arrestos.

A media hora de iniciada la marcha y mientras la columna de manifestantes avanzaba hacia el sur, un grupo de jóvenes comenzó a provocar altercados y a prender la mecha de lo que después se convirtió en una batalla campal.

Centenares de jóvenes, la mayoría de ellos encapuchados, arrancaron señales, basureros, adoquines, bancos del parque y algunas de las vallas metálicas que lo circundan y prendieron con ello varias barricadas en el mismo parque y en las dos calles que lo rodean.

Además, quemaron una caseta de seguridad y atacaron la sede de una compañía de bomberos.

También se enfrentaron con piedras y palos a Carabineros, que para dispersarlos empleó carros lanza-aguas y lanzagases, además de bombas lacrimógenas y pistolas con balines de pintura para poder señalarlos y detenerlos después.

Los disturbios obligaron a cerrar una estación de metro y a desviar el recorrido de muchos autobuses, lo que agravó los atascos habituales en hora punta.

La cabecera de la manifestación sí pudo llegar a su destino, donde se instaló un escenario para que los dirigentes pronunciaran sus discursos, pero los desmanes también llegaron a ese punto y se tuvo que dar el acto por finalizado.

"Los incidentes siempre son lamentables. Esperamos que al final de la jornada se hable de educación, de las propuestas que hemos hecho y no de esto que termina desviando la atención", declaró el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Gabriel Boric.

"Esta movilización se hace en un contexto particular, que es la discusión presupuestaria y las campañas de las elecciones municipales" del 28 de octubre, subrayaba horas antes, en una rueda de prensa, su homólogo de la Universidad Católica (Feuc), Noam Titelman.

Desde 1981, los liceos de secundaria están administrados por las autoridades municipales y una de las principales demandas de los estudiantes es que vuelvan a pasar a la órbita del Ministerio de Educación.

Los estudiantes de secundaria reclaman también que los candidatos a las municipales se comprometan a no cerrar liceos ni fusionarlos, como consecuencia de la caída del número de alumnos inscritos en colegios públicos, que ha bajado del 88 % de hace 30 años al 36 % actual.

En los presupuestos generales de 2013, el Gobierno del presidente chileno, Sebastián Piñera, ha destinado unos 12.800 millones de dólares a la partida de educación, cifra que equivale a unos 1.200 millones de dólares (9,4 %) más que en este año, con el énfasis en aumentar las becas y rebajar el costo de los créditos.

Pero los estudiantes insisten, en palabras de Titelman, en modificar de raíz la forma de financiación y "cambiar este sistema basado en el subsidio a la demanda que por treinta años ha significado tremendas desigualdades en la calidad de la educación que se entrega".

Gabriel Boric acusó además al Gobierno de no hacer nada por evitar el lucro en las universidades privadas, una práctica que está prohibida ya que esos centros reciben fondos del Estado, pero para la que existen subterfugios legales.

La convocatoria de este jueves estaba centrada en Santiago, aunque también se registraron pequeñas manifestaciones ciudades como Valparaíso, con 3.000 personas, o Valdivia, con mil participantes.

Los estudiantes comenzaron a movilizarse en mayo de 2011 para exigir un cambio del sistema impuesto en 1981 por la dictadura de Augusto Pinochet, que redujo la participación estatal y abrió la educación al sector privado.