La jueza del Tribunal Municipal de Moscú Larisa Poliakova, que la víspera decidió dejar en prisión a dos integrantes del grupo punk Pussy Riot, aseguró hoy que no recibió ninguna presión por parte de las autoridades del país.

"Nadie nos ha presionado", dijo Poliakova en rueda de prensa convocada después de la vista del recurso contra la sentencia de dos años de prisión a tres integrantes del grupo "por gamberrismo motivado por odio religioso".

Durante la vista del recurso, Mark Feiguín, letrado de las dos mujeres que deberán cumplir la condena íntegra, Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina, pidió a la magistrada que valore las presiones ejercidas sobre la Justicia por el presidente, Vladímir Putin.

Este domingo, el líder ruso aseguró: "En realidad está bien que fueron arrestadas y está bien la decisión que ha tomado el tribunal, ya que no se puede hacer tambalear las bases de la moral, destruir el país (...). Ellas han obtenido lo que querían".

"Hemos oído las declaraciones (de Putin), pero la decisión la tomamos nosotros mismos", precisó la jueza, que agregó estar "segura de la resolución dictada" contra las mujeres detenidas por cantar contra Putin en el principal templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Otro de los jueces que tomó parte en la deliberación del recurso, Yuri Pasiunin, apuntó que se enteró de lo que había dicho Putin durante la declaración de las partes.

"Lo digo sinceramente, no me metí en internet para escuchar lo que dijo Putin. Me enteré durante la declaración de las partes" en el juicio, manifestó.

Pasiunin explicó además los argumentos que llevaron a la liberación de la tercera Pussy Riot, Yekaterina Samutsévich, que se fue del juzgado a casa con una condena condicional.

"Samutsévich, al igual que las demás, se puso el gorro, desenfundó la guitarra, se enfrentó al guardia de seguridad (...). Las otras ya habían empezado a gritar, a montar escándalo, a expresar sus emociones. A Samutsévich simplemente no le dio tiempo de gritar, ya la habían sacado" del templo, explicó el juez.

Al mismo tiempo, Poliakova negó que el cambio de abogados por parte de la liberada el pasado 1 de octubre haya influido en la decisión de los jueces.

Tolokónnikova y Aliójina podrían haber sido condenadas a siete años de cárcel si no fuera por su maternidad, según los magistrados del juzgado de casación.

"La maternidad de Tolokónnikova y Aliójina ya se tomó en cuenta como atenuante por el juzgado de primera instancia, pero al computar todas las circunstancias de los hechos, la juez (de primera instancia) estimó que su reinserción sólo es posible en condiciones de aislamiento", aseveró Poliakova.

Las Pussy Riot, que mantienen su inocencia, se dieron a conocer el 21 de febrero, cuando cinco de sus integrantes irrumpieron encapuchadas en una zona restringida del altar de la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa.

"Madre de Dios, echa a Putin", decía la canción, cuyo vídeo fue ampliamente difundido en internet y en la que se acusaba al patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, de creer en el presidente de Rusia y no en Dios.