Políticos, empresarios y lo más granado de Bollywood se han dado cita en Bombay para homenajear a la estrella más emblemática de la industria cinematográfica local, Amitabh Bachchan, en su septuagésimo cumpleaños.

A la fiesta, organizada anoche por el multimillonario Mukesh Ambani y su esposa Tina en los estudios Reliance de la Ciudad del Cine de Bombay, acudieron 800 invitados que pudieron contemplar en directo la actuación del grupo circense Cirque du Soleil.

Según los medios indios, por la alfombra roja de entrada se dejaron ver algunos de los actores más populares de la industria india, como Dilip Kumar, Shah Rukh Khan o Rajinikanth, así como políticos del Gobierno y de la oposición.

"Gracias por venir", se limitó a señalar a los medios el actor agasajado, vestido con un traje de terciopelo negro y acompañado por su familia, mientras una orquesta interpretaba a su entrada las canciones más conocidas de sus éxitos cinematográficos.

Hijo de poeta, Bachchan se hizo famoso a finales de la década de 1970 por sus interpretaciones de varones que se revelaban contra el sistema (los "angry young man", "jóvenes enfadados") y todavía hoy es considerado un galán por millones de indias.

El actor sufrió problemas de salud en los años 80 y vio cómo su carrera entraba en declive, pero continuó participando en películas y años más tarde supo dar el salto a la televisión, donde presentó la versión local del concurso "¿Quién quiere ser millonario?".

Bachchan encabeza uno de los clanes de actores más poderosos del cine indio, junto a su esposa Jaya y el matrimonio integrado por su hijo Abhishek y su nuera, Aishwarya Rai Bachchan, y a diferencia de otros veteranos continúa dejándose ver en la gran pantalla.

"Estamos muy felices de estar aquí hoy celebrando su cumpleaños", aseguró Rai Bachchan a los medios.

"La gran B", como se le conoce en la India, ostenta entre otros premios la Legión de honor Francesa, por su contribución al cine, y además fue el primer actor indio en tener su figura de cera en el museo londinense Madame Tussauds.

En el homenaje por su cumpleaños coincidieron algunas viejas glorias de Bollywood con actores de la última hornada, para delirio de los seguidores del cine indio -la industria del mundo que más películas produce anualmente- y del influyente Bachchan.

Todavía hoy, decenas de curiosos hacen tiempo por las tardes ante las puertas de su vivienda en el selecto barrio bombaití de Juhu, a la espera de que abran los portones y puedan obtener la visión -fugaz- de su ídolo alejándose en coche.

Y cada vez que Bachchan enferma o ingresa en el hospital -cosa de la que suele informar él mismo en su cuenta de Twitter-, se han producido casos de seguidores que rezan por él o llegan a sacrificar búfalos en los templos para favorecer una pronta recuperación.

"Amitabh es nuestro dios y ya puede imaginarse cómo se sienten los devotos cuando su dios no está bien", dijo en una ocasión el secretario de su asociación de fans, Sanjay Patodia, durante un ingreso hospitalario del actor.

Bachchan es reconocible, entre otras cosas, por su porte majestuoso, su perilla y sus gafas y su voz grave y bien modulada, hasta el punto de que en alguna ocasión él mismo ha interpretado las habituales canciones incluidas en las películas indias.

Las celebraciones por su septuagésimo cumpleaños no se han limitado a los fastos de la alta sociedad: un artista de 26 años, por ejemplo, está pintando un fresco de 20 metros en la ciudad norteña de Allahabad con lo más destacado de la vida de Amitabh.

Y un artista especializado en esculturas de playa, Sudarsan Pattnaik levantó en las arenas de Puri, en el este, un pastel de dos metros hecho con arena en el que también podía verse la cara del actor.

"Amitabh tendrá muchos regalos de cumpleaños, pero ninguno será como este", declaró el escultor de arena a la agencia india IANS.

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