Los países de la Unión Europea (UE) han acordado una nueva ronda de sanciones contra Siria en la que se incluirá a 28 personas vinculadas al régimen y a dos empresas, según avanzaron hoy fuentes diplomáticas.

Las entidades están relacionadas con la compra de materiales utilizados en la represión gubernamental, mientras que las personas serían responsables directos de esa violencia.

Las medidas serán aprobadas oficialmente por los ministros de Exteriores de la UE en la reunión que celebrarán el próximo lunes en Luxemburgo.

En su último encuentro informal, celebrado en Chipre, los titulares de Exteriores ya se habían puesto de acuerdo para seguir aumentando la presión sobre Damasco.

La UE tiene ya en vigor un amplio abanico de medidas restrictivas contra Siria, entre las que se incluyen un embargo a las compras de petróleo y otro a las ventas de armas y material que pueda ser usado por el régimen para la represión.

Además, los Veintisiete han sancionado a alrededor de 150 personas vinculadas al régimen y a medio centenar de entidades.

En el nuevo paquete, pactado ya por los embajadores de los Veintisiete en Bruselas, se incluye también una prohibición para que compañías europeas compren armas sirias o den servicios para la exportación de armamento, como transporte o seguros.

El objetivo es cortar vías de financiación del régimen, según las fuentes.

Además de Siria, los ministros analizarán el lunes las sanciones a Irán por su controvertido programa nuclear y podrían aprobar una nueva ronda, que actualmente está en negociación.

Según indicaron hoy esas mismas fuentes, los Veintisiete trabajan en medidas en los sectores financiero, de la energía y de los transportes, además de en la posibilidad de añadir nuevos individuos y entidades a la "lista negra" que congelaría sus activos en Europa.

Entre las nuevas sanciones a debate figura un embargo de las importaciones de gas iraní, que a diferencia del petrolero ya en vigor sería prácticamente testimonial, pues la UE apenas recibe gas del país persa.

"Conforme se avanza con las sanciones hay menos espacio de maniobra. (...) Es difícil encontrar nueva sustancia", reconoció hoy un alto responsable europeo bajo condición de anonimato.