El secretario de Relaciones Externas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Alfonso Quiñónez, reafirmó hoy el "compromiso constante" contra la pena de muerte de este organismo regional y advirtió de que su proceso de abolición a escala internacional no se ha cerrado todavía.

Con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte, que se celebró ayer, el guatemalteco Quiñónez destacó en un acto en Washington que tanto América como Europa "han casi completado la prohibición" gracias a ser "dos regiones muy democráticas y comprometidas con los derechos humanos".

En la mesa redonda, más crítico fue el observador permanente de Francia en la OEA, Pierre Henri Guignard, que lamentó que hasta "nueve países no la han abolido definitivamente" en el continente americano, incluyendo la vigencia en algunos estados de EE.UU. y en Cuba.

"Hasta 20.000 personas en el mundo esperan hoy en día la pena de muerte", agregó el francés.

Por su parte, la jurista estadounidense Susan Karamanian celebró una reducción de sentencias y de ejecuciones en su país, pero insistió en que "todavía hay gente que lo ve moralmente aceptable" y que EE.UU. se encuentra entre las naciones con más ejecuciones, por detrás de estados sin sistemas democráticos.

El secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el mexicano Emilio Álvarez Icaza, observó "pasos significativos, también en EE.UU., en los últimos diez años" dentro de una tendencia para "romper la cultura totalitaria y romper esa errónea concepción del ejercicio del poder".

Solamente Bahamas, Guatemala, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, algunas de las Pequeñas Antillas y Cuba continúan aplicando la pena de muerte, aunque en éste último las últimas ejecuciones que se hicieron públicas se produjeron en 2003.

EE.UU. fue el único país del continente americano que según Amnistía Internacional ejecutó la pena de muerte en el año 2011, acabando con la vida de 43 reos.