La excongresista Keiko Fujimori afirmó hoy que el pedido de indulto que presentó el miércoles junto a sus hermanos en favor de su padre, Alberto Fujimori, no forma parte de una estrategia política, sino que se remite a un tema de salud.

"La salud y la vida de Alberto Fujimori para nosotros, sus hijos, no es un objetivo político", declaró Keiko a la emisora Radio Programas del Perú (RPP).

La excandidata presidencial y excongresista reiteró que su padre es "un paciente de cáncer de alto riesgo" y que la privación de su libertad pone en riesgo su bienestar, aunque reconoció que "no está moribundo".

"El tema de mi padre genera pasiones porque se trata de un expresidente de la República, sin embargo, el pedido es humanitario basado en registros y exámenes médicos, de un historial clínico largo y difícil para Alberto Fujimori", indicó.

Los cuatro hijos de Fujimori, Hiro, Keiko, Sachi y Kenji, presentaron el miércoles un expediente ante el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para solicitar el indulto humanitario para su padre y después entregaron una carta dirigida al presidente Ollanta Humala, en la que le informaron de este pedido.

"Un posible indulto a mi padre puede ser el inicio del proceso de reconciliación (en el país), que va a ser largo y tiene que haber muchas cosas", añadió hoy Keiko.

La hija de Fujimori también dijo que pedir perdón no es un requisito para la concesión del indulto, aunque aseguró que su padre no tiene inconveniente en hacerlo.

También negó que exista una negociación con el partido gobernante Gana Perú para lograr el indulto a cambio de permitir que la esposa de Humala, Nadine Heredia, se postule a las elecciones presidenciales de 2016, una posibilidad que prohíben las leyes peruanas en la actualidad.

"Rechazo tajantemente que haya negociaciones o conversaciones. Jamás aceptaríamos negociaciones sobre el estado de salud de mi padre y no creo que Gana Perú se atrevería a tratar un tema netamente humanitario", puntualizó.

Fujimori, de 74 años, fue sentenciado en 2009 a 25 años de cárcel por la autoría mediata de 25 asesinatos y dos secuestros durante su Gobierno (1990-2000), además de recibir penas menores por delitos de corrupción.

El 19 de septiembre pasado el exgobernante fue operado por quinta vez de una lesión en la lengua y poco después tuvo que ser hospitalizado nuevamente por una mala cicatrización de la herida, lo que movilizó a su familia y seguidores para solicitar que se le indulte.

Sus opositores señalaron que un indulto implicaría un acto de impunidad.

Los médicos que tratan a Fujimori en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas han informado de que es un paciente que padece de un cáncer a la lengua controlado y que no es terminal.