El debilitamiento del consumo privado fue el principal vector de la ralentización del crecimiento económico en la OCDE durante el segundo trimestre de 2012, una tendencia particularmente acusada en los países europeos.

Según las cifras presentadas hoy, el crecimiento de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se quedó entre marzo y junio en el 0,2 %, la mitad que en los tres primeros meses del año.

Un nivel tan bajo de progresión del Producto Interior Bruto (PIB) en la OCDE sólo se había dado dos veces (en el primer trimestre de 2011 y en el segundo de 2009) desde el fin del último periodo de recesión, que había terminado a comienzos de 2009, indicó a Efe una economista de la OCDE.

Aunque el empeoramiento de las cifras del PIB fue casi generalizado, las peores estadísticas se dieron en Europa, como lo ilustra el hecho de que fueron 13 los países europeos en los que cayó la actividad entre abril y junio pasados.

También eran europeos los seis que ya estaban en recesión.

Estaban en recesión al finalizar el segundo trimestre la República Checa, Irlanda, Italia, Portugal, España y el Reino Unido.

Todo eso sin tener en cuenta a Grecia ni a Luxemburgo, para los que no había datos recientes disponibles, y que presentaban malas cifras (y negativas en términos de evolución del PIB) en las últimas publicadas.

Los mayores descensos trimestrales del PIB se constataron en Islandia (-6,5 %), Portugal (-1,2 %), Finlandia (-1,1 %), Eslovenia (-1 %), Italia (-0,8 %), Bélgica (-0,5 %) y España (-0,4 %).

Entre los países del G-7 (el grupo de los más ricos), el único que se salvó del deterioro de las cifras del PIB en el segundo trimestre fue Canadá, que experimentó un alza del 0,5 %, el mismo que en los tres primeros meses del ejercicio.

Los resultados más negativos fueron para Italia y el Reino Unido.

Italia sufrió un descenso de su actividad del 0,8 % en el segundo trimestre, tanto como en el primero, debido en gran medida a la rebaja del consumo privado (restó seis décimas).

El Reino Unido cayó un 0,4 %, una cifra todavía peor al descenso del 0,3 % constatado entre enero y marzo.

Francia siguió estancada en el segundo trimestre, como ya lo había estado en el primero.

Tanto Alemania como Estados Unidos vieron sus tasas de crecimiento ralentizarse del 0,5 % al 0,3 %.