La Cumbre Iberoamericana de Cádiz, que se celebrará los próximos 16 y 17 de noviembre, favorecerá el diálogo entre los jefes de Estado y de Gobierno y se centrará en el estudio y análisis de los temas de actualidad.

Estas son dos de las principales conclusiones del seminario "Iberoamérica hoy", que se clausuró hoy en la Casa de América de Madrid tras dos días en los que expresidentes, políticos y analistas debatieron sobre la actualidad iberoamericana y sus retos de futuro.

El seminario constituyó también una estudio previo del desarrollo de la Cumbre de Cádiz (sur de España), que dará un mayor espacio al diálogo político y económico y se centrará en los principales problemas de las naciones iberoamericanas en un entorno global de cambio y de crisis.

Así lo afirmó el director general para Iberoamérica del Ministerio español de Asuntos Exteriores, Pablo Gómez de Olea, quien explicó que, entre otras cuestiones, además de la declaración formal, la conferencia se cerrará con "un decálogo que recogerá los resultados concretos".

Además, precisó, "se creará también un grupo de reflexión" sobre los temas tratados y los acuerdos alcanzados que permita "renovar y readaptar la nueva comunidad iberoamericana en el espacio entre las cumbres de Cádiz y Panamá".

El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, presente también en el acto de clausura detalló los diez puntos consensuados entre todos los participantes en el seminario.

El primero de los asuntos tratados fue la afirmación de la existencia, 21 años después, de una conciencia de comunidad iberoamericana "que discute y debate".

Los participantes en el encuentro también destacaron la existencia de una demanda de actualización de las cumbres a las "nuevas realidades", así como la confirmación de la existencia de una "familia iberoamericana que comparte valores".

En el seminario se trató, además, según explicó Iglesias, sobe la diplomacia en las cumbres y se apostó por una reducción del debate abierto para facilitar un mayor diálogo privado entre los jefes de Estado y de Gobierno.

Se significó la importancia de "consolidar la relevancia" en asuntos como la puesta en marcha de políticas explícitas y definidas, en temas que "realmente preocupan a la comunidad", en el diálogo económico y en nuevos temas.

También se destacó la valorización de los apoyos institucionales, que se han ido incrementando a lo largo de las cumbres con la creación de foros empresariales, de la sociedad civil o autoridades locales, así como la presencia en las conferencias de países observadores y organizaciones internacionales.

Iglesias subrayó además la necesidad de una mayor presencia de la comunidad iberoamericana en las redes sociales y la cooperación con otros organismos.

Al igual que en su discurso de inauguración hizo hincapié en la apuesta por la cultura, "que fortalecerá la identidad iberoamericana", aparte de tener un "importante componente económico".

Durante el acto se emitió un vídeo en el que el expresidente del Gobierno español José María Aznar apostó por una Iberoamérica "abierta al mundo" que "puede y debe ser un actor importante" a nivel internacional.

Aznar remarcó la importancia de las Cumbres Iberoamericanas, que "no se justifican solo por nuestros lazos culturales, históricos, comerciales y políticos", sino también por "una necesidad en un entorno globalizado en el que los consensos son importantes".

Afirmó, además, que "hoy Iberoamérica es un actor relevante en el escenario global, pero aún tiene retos y tareas muy importantes para afrontar".

Además de la intervención de Aznar se esperaba, también en vídeo, la del presidente de México, Felipe Calderón, que tuvo que ser cancelada por problemas de última hora.