El líder del grupo chií libanés Hizbulá, el jeque Hasan Nasralá, aseguró hoy que "no ha abierto un nuevo frente en Siria" y negó el envío de combatientes a este país para apoyar al régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.

Ante las acusaciones de los rebeldes sirios de que miembros de Hizbulá luchan junto a las tropas de Al Asad, Nasralá subrayó que "hasta ahora" no han mandado combatientes y que Damasco no ha solicitado por el momento refuerzos del grupo chií.

"El régimen (sirio) no nos necesita y nunca nos ha pedido ayuda. Si llega el día que hacen esa petición, veremos (qué hacer). Eso solo lo sabe Dios", destacó Nasralá en un discurso por videoconferencia, transmitido por la televisión Al Manar, de Hizbulá.

Nasralá, un firme aliado de Damasco en la región, junto a Irán, recordó que su postura política hacia Siria es "clara" desde el principio y que su grupo "no tiene miedo".

En cuanto a las noticias de que decenas de miembros de Hizbulá habrían muerto en enfrentamientos con los rebeldes sirios, Nasralá dijo que el grupo no oculta a sus mártires.

"Cuando dicen que hay 75 miembros de Hizbula que han muerto es para ligar el nombre de Hizbulá y el de sus combatientes con el del régimen sirio", agregó.

El jeque afirmó que los libaneses fallecidos en Siria son habitantes de aldeas sirias fronterizas con el Líbano, que han salido a defender sus localidades de los ataques de los "grupos armados", como se refirió a los rebeldes.

"Al principio se mantuvieron neutrales, pero cuando comenzaron a ser atacados, tomaron las armas para defenderse contra los grupos armados", apostilló.

Horas antes, los rebeldes sirios anunciaron que mataron a 60 miembros de Hizbulá en los últimos dos días durante enfrentamientos en una localidad fronteriza con el Líbano de la provincia siria de Homs.

En un comunicado enviado a Efe, el Comando Conjunto del Ejército Libre Sirio (ELS) en el Interior informó de que las bajas en las filas de Hizbulá se produjeron cuando miembros del grupo chií participaban en operaciones militares junto al Ejército sirio en la población de Al Quseir, en Homs.

Los rebeldes denunciaron que durante estas operaciones las fuerzas gubernamentales sirias y Hizbulá efectuaron deportaciones de ciudadanos suníes con el pretexto de proteger a las aldeas chiíes libanesas de la frontera.

Mientras la mayoría de la población siria sigue la rama suní del islám, Al Asad pertenece a la minoría alauí, una rama del chiísmo.

Para el líder de Hizbulá, "la situación en Siria es peligrosa para toda la región", por lo que instó "al diálogo y a encontrar una solución política y el cese del derramamiento de sangre".

Dirigiéndose a la oposición libanesa, les dijo que "no amenacen a Hizbulá": "Las amenazas y las mentiras no sirven y tampoco utilizar a los secuestrados libaneses (en Siria). Déjennos fuera del conflicto", añadió.

Desde el inicio del conflicto sirio, en marzo de 2011, la frontera entre el Líbano y Siria ha sido escenario de numerosos incidentes, como la caída de proyectiles de grueso calibre sirios en territorio libanés y el secuestro de ciudadanos libaneses y sirios.

Hoy mismo, aviones sirios sobrevolaron el valle libanés de Al Hawa y lanzaron tres misiles cerca de la aldea de Tfail, sin causar víctimas, informaron a Efe fuentes policiales libanesas.

Durante su discurso, Nasralá también hizo referencia al avión no tripulado derribado por Israel cuando sobrevolaba su espacio aéreo hace cinco días.

"El avión fue enviado por la resistencia libanesa (Hizbulá) por el mar y llegó al sur de la Palestina ocupada (Israel)", afirmó Nasralá, que calificó este hecho de "operación muy importante en la historia de la resistencia".

Según el líder del grupo chií, "es la primera vez que la resistencia tiene esa capacidad y utiliza esa clase de aparato", aunque en 2006 ya enviaron aviones a Israel, pero menos sofisticados.