Familiares de Jaime Pardo Leal, asesinado en 1987 cuando era candidato a la presidencia, demandaron el jueves que el caso no quede impune y que la Fiscalía le dé la categoría de crimen de lesa humanidad para que no prescriba.

"El asesinato de mi padre está en la absoluta impunidad", aseguró en entrevista telefónica con AP el abogado Fernando Pardo Flórez, al cumplirse 25 años de la muerte del político, que era el candidato a la presidencia por el ya desaparecido partido de izquierda Unión Patriótica (UP).

Pardo Leal fue asesinado a tiros el 11 de octubre de 1987 al parecer por una componenda entre la mafia y las bandas paramilitares. El hecho ocurrió en el municipio de La Mesa, departamento de Cundinamarca y a 43 kilómetros de esta capital.

Su hijo declaró que la Fiscalía "debería declarar el asesinato de mi padre como crimen de lesa humanidad porque está probado que el exterminio de la UP fue una acción sistemática" de los capos de la droga y del paramilitarismo.

El delito de homicidio prescribe o se archiva en Colombia transcurridos 20 años de cometido el hecho, siempre y cuando los responsables no hayan sido identificados o procesados.

La declaración de un delito como de lesa humanidad impide que un crimen quede impune y permite que prosigan las investigaciones hasta dar con los autores. En Colombia varios magnicidios han recibido ese tratamiento: el del ex ministro de Justicia Rodrigo Lara, en 1984; el del periodista Guillermo Cano, en 1986, y el del ex candidato presidencial liberal Luis Carlos Galán, en 1989, quienes murieron todos baleados por pistoleros a sueldo del narcotraficante Pablo Escobar.

"Lo digo con mucho respeto: es mucho más claro como crimen de lesa humanidad el asesinato de mi padre que el de Luis Carlos Galán, Rodrigo o Guillermo Cano", insistió Pardo Flórez, que tenía 11 años cuando su padre fue asesinado en su presencia.

La AP consultó la víspera en la Fiscalía por el caso de Pardo Leal y respondió que el expediente del caso recién llegó desde el municipio de La Mesa para su estudio.

Sólo dos de los sicarios que segaron la vida de Pardo fueron procesados. La justicia colombiana siempre ha manejado la teoría de que el político de la UP fue asesinado por orden de Gonzalo Rodríguez Gacha, alias "El Mexicano", un narcotraficante del desarticulado cartel de las drogas de Medellín y quien fue muerto por la fuerza pública en diciembre de 1989. 

Por la ineficiencia de la Policía al permitir que Pardo Leal muriera en total indefensión, el Consejo de Estado --una de las cuatro altas cortes del país-- condenó al estado en 1997 a pagar una indemnización en dinero a la familia Pardo Flórez.

Bernardo Jaramillo Ossa, el político que sucedió a Pardo en la candidatura a la presidencia de la UP, también fue asesinado en 1990. Casi todos los miembros de la UP que alguna vez fueron elegidos a corporaciones públicas como el Congreso, las asambleas departamentales y los concejos municipales fueron igualmente asesinados y se calcula que al menos 3.000 de sus miembros en total cayeron. 

A pesar de que en Colombia siempre se dijo que la UP era el brazo político de las FARC, en concepto de Pardo Flórez, su padre hubiera repudiado las acciones de esa guerrilla, como secuestros, tomas de pueblos y asesinatos. "Es una barbaridad porque son acciones que ponen en estado de zozobra a toda la sociedad. Mi papá decía que cualquier crimen es totalmente reprochable".