El talento fílmico latinoamericano destacó en el Festival de Cine de Río de Janeiro, que concluye hoy, entre una muestra de 437 películas de más de 60 países.

Filmes como el "Elefante blanco", del argentino Pablo Trapero, la película documental "El Bella Vista", de la uruguaya Alicia Cano, y otras producciones de México, Chile, Colombia y Perú, además de las brasileñas, pusieron el acento latino en el Festival de Río.

La directora Alicia Cano maravilló al público carioca con "El Bella Vista", un trabajo documental que difumina los límites entre la ficción y la realidad para contar la historia del local de un club de fútbol que pasó a ser un prostíbulo de travestis y más tarde una iglesia católica en Durazno, un pueblito del interior de Uruguay.

Cano descubrió en 2006 la historia del "prostíbulo que ahora es un lugar de rezos" en un diario uruguayo y dedicó un año de investigación para reconstruir el pasado de la actual Capilla Jesús de la Misericordia que ofrece catequesis a los menores de la localidad.

La cinta muestra a los auténticos protagonistas de la historia interpretándose a si mismos, pues según explicó Cano a Efe "así se sentían más cómodos" que con entrevistas.

Este filme consigue abordar el travestismo en una sociedad conservadora dando voz a las prostitutas de las calles de Durazno que antes trabajaban en el bar-club Bella Vista, una vez que dejó de ser el Bella Vista Fútbol Club.

"Es una historia genial porque junta cosas muy importantes de nuestra sociedad: el fútbol, el sexo y la religión", dijo la directora, invitada al festival.

Cano aseguró que aunque al comienzo le costó conseguir la confianza del pueblo "después todos querían contar su visión" de la historia.

Por otro lado, la directora argentina y artista Jazmín López desembarcó en Río de Janeiro con su ópera prima "Leones" que ya presentó en el festival de Venecia (Italia), y que con un lenguaje plástico y muy sugerente invita al espectador a un juego de seducción, que exige una atención máxima para atar los hilos de su argumento.

"Dicen que produce angustia y quizá por algún lado transmití una experiencia infantil cercana a la muerte que me marcó de pequeña", afirmó López ante el público que acababa de asistir al filme.

"Leones" ofrece un recorrido por la naturaleza exhuberante de un bosque cercano a la ciudad argentina de Bariloche, a través de largos planos secuencia, intrigantes silencios y diálogos intencionadamente desconcertantes.

"No es una película para el gran público, nunca quise hacer Rambo", señaló López a Efe.

Durante 15 días, esta cita con el cine brasileño e internacional atrajo a unas 280.000 personas a las 30 salas cariocas que participaron en el festival, según datos ofrecidos este jueves por la organización.