El presidente egipcio destituyó al procurador general el jueves en un intento por aplacar la indignación provocada por la absolución de 24 leales al viejo régimen que fueron acusados de participar en la llamada "batalla de los camellos", uno de los ataques más contundentes contra los manifestantes en la sublevación popular del año pasado. Sin embargo, el procurador se negó a dejar su cargo.

Abdel-Maguid Mahmud respondió que permanecerá en su cargo en desafío de la orden del presidente Mohammed Morsi, informó la agencia oficial de noticias.

Aunque Morsi está cumpliendo con una demanda popular, los críticos lo acusan de exceder su mandato al hacer a un lado una ley que protege al procurador general de ser destituido por el presidente.

La batalla de los camellos ocurrió el 2 de febrero de 2011 cuando hombres montados en camellos y a caballo arremetieron contra una multitud congregada en la plaza Tahrir de El Cairo, desatando dos días de enfrentamientos que concluyeron con la muerte de más de una decena de personas, un punto culminante de la revolución de 18 días que acabó con el gobierno de Hosni Mubarak.

El miércoles una corte determinó que son inocentes 24 leales al gobierno anterior de los cargos de asesinato e intento de asesinato y el juez Mustafá Abdulá dijo que los acusados fueron absueltos porque el testimonio de los testigos era débil "y motivado por rencillas entre testigos y acusados debido a diferencias políticas".

Esto provocó las críticas de la gente ya cansada de meses de agitación y preocupada de que los aliados del viejo régimen no sean acusados de los abusos cometidos y por la muerte de manifestantes. Muchos acusan al procurador Mahmud de presentar un caso débil.