Anita Collins, una exempleada de la Archidiócesis de Nueva York, fue condenada hoy a entre cuatro años y medio y nueve años de prisión por robar más de un millón de dólares de la máxima autoridad católica en este estado de Estados Unidos, informaron fuentes judiciales.

La acusada, de 67 años y con antecedentes penales por hurto mayor, desvió esta cantidad entre julio de 2004 y diciembre de 2011 a través de 450 cheques no autorizados, hecho por el que Collins se declaró culpable el pasado 20 de septiembre, explicó hoy la oficina del fiscal de Manhattan, Cyrus Vance.

La sentencia señala que la acusada tendrá que devolver íntegramente la cantidad robada y renunciar a los bienes incautados por la oficina del fiscal del distrito de Manhattan durante la investigación.

Collins, residente en el barrio neoyorquino de Bronx, empezó a trabajar en la Archidiócesis en 2003 como contable y entre sus responsabilidades figuraban las de procesar facturas, emitir cheques y realizar pagos a los proveedores.

Así, aprovechó sus funciones para generar cheques no autorizados a través de una sofisticada trama para manipular el sistema de pagos de las cuentas y desviar el dinero a una cuenta con el nombre "KB Collins", que era controlada por ella.

El fiscal también advirtió a las empresas de las que procedía el dinero robado, entre las que se encuentran organizaciones no lucrativas e instituciones religiosas, de que posiblemente la acusada pudo apropiarse de información privilegiada.

Vance también agradeció a la Archidiócesis por presentarse en este caso y por su cooperación en la investigación.

Collins fue despedida en diciembre de 2011, cuando una auditoría interna destapó la estafa y motivó el despido de la contable, cuyos antecedentes no fueron revisados antes de ser contratada.