El tribunal municipal de Moscú estudia hoy un recurso de casación contra la condena a dos años de prisión impuesta a tres jóvenes del grupo ruso Pussy Riot por escenificar una plegaria punk en la catedral moscovita Cristo Salvador, el principal templo ortodoxo del país.

La corte aplazó el pasado 1 de octubre la vista sobre la apelación después de que una de las condenadas, Yekaterina Samutsévich, renunciara a los servicios de sus abogados.

La víspera, el grupo Pussy Riot fue elegido como finalista al Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo, designación que en su momento Moscú tachó de injerencia en los asuntos internos de Rusia.

La defensa de las tres mujeres ha acusado al presidente ruso, Vladímir Putin, de presionar a los tribunales al aludir al caso este domingo con ocasión de su 60 cumpleaños.

"Sin lugar a dudas, vemos las palabras del presidente sobre las chicas en vísperas de la vista de nuestro recurso como una presión sobre la instancia de casación", dijo la abogada Violetta Vólkova.

Vólkova aseguró que "hacer tales declaraciones, más aún días antes de una vista judicial, es inadmisible para el jefe del Estado".

"Las llevaron al tribunal, les metieron un par de años, esas son expresiones barriobajeras, jerga, que es inaceptable para su cargo", dijo la letrada al referirse a las palabras empleadas por Putin para aludir a las Pussy Riot.

En opinión de Vólkova, "con sus declaraciones el presidente demostró que apoya la sentencia dictada contra las integrantes de Pussy Riot y que no hay que revisarla".

La defensa de Samutsévich, Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina mantiene que las Pussy Riot no cometieron ningún delito y está dispuesta a recurrir al tribunal de derechos humanos de Estrasburgo.

La Iglesia Ortodoxa Rusa pidió recientemente a la Justicia rusa que tenga clemencia con las tres condenadas por "gamberrismo motivado por odio religioso" si muestran arrepentimiento por lo que han hecho.

No obstante, los abogados del grupo ya han insistido que las jóvenes mantienen que su actuación fue política y no estaba dirigida contra la Iglesia y los creyentes, por lo que no están dispuestas a reconocer su culpabilidad.

Las Pussy Riot se dieron a conocer el 21 de febrero, cuando cinco de sus integrantes irrumpieron encapuchadas en una zona restringida del altar de la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa.

"Madre de Dios, echa a Putin", decía la canción cuyo vídeo fue ampliamente difundido en Internet y en la que se acusaba al patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, de creer en el presidente de Rusia y no en Dios.