Dirigentes de los sindicatos enfrentados con el Gobierno argentino desafiaron hoy a la presidenta Cristina Fernández con una movilización multitudinaria frente a la sede del Ejecutivo en la que amenazaron con convocar una huelga general antes de final de año.

"Este año no va a terminar sin que hagamos un paro nacional en el que no se mueva una sola pluma en la Argentina", advirtió Pablo Micheli, del ala opositora de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), la segunda mayor del país.

El centro de Bueos Aires quedó colapsado por la protesta, convocada por la CTA bajo el lema "Unidos contra el ajuste" y secundada por decenas de miles de afiliados de distintas agrupaciones gremiales, que superaron sus diferencias para tomar fuerza en su enfrentamiento con el Gobierno.

La iniciativa contó con la adhesión del sindicato de trabajadores del Estado, que este miércoles también convocó una huelga nacional, así como de sectores agropecuarios y de gremios afines a Hugo Moyano, líder del sindicato de camioneros y jefe del ala opositora de la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país.

La movilización se ha producido apenas un día después de que la presidenta recibiera en la Casa Rosada a Antonio Caló, un dirigente próximo al Gobierno que lidera desde la pasada semana la facción "oficialista" de la CGT.

"La representación de los trabajadores no está en la CGT donde están los amigos de la presidenta. Exigimos un canal de diálogo", advirtió hoy Micheli en el acto organizado en la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo.

"Queremos y necesitamos otro modelo y justicia social en serio, un proceso de reforma agraria a favor de los productores y una reforma impositiva a favor de las pequeñas y medianas empresas", dijo, por su parte, Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria Argentina, entidad que reúne a pequeños y medianos productores rurales.

Los sindicatos anunciaron, además, la convocatoria de una concentración en el Congreso el próximo día 24, en protesta por la ley de accidentes laborales impulsada por el Gobierno.

"Vamos a ir a rodear ese Congreso para impedir que aprueben esa ley", dijo de Micheli. "Van a temblar las plazas de todo el país", agregó.

La ausencia más significativa del acto de hoy fue la de Hugo Moyano, antiguo aliado del fallecido expresidente Néstor Kirchner, que no mantuvo la misma sintonía con su esposa y sucesora, Cristina Fernández.

El distanciamiento entre ambos comenzó el pasado año, después de que la presidenta excluyera a varios dirigentes moyanistas de las listas para las elecciones presidenciales en las que fue reelegida, y se agudizó en junio, cuando el dirigente sindical convocó una huelga nacional y una masiva movilización contra el Gobierno.

La movilización de hoy en la Plaza de Mayo coincide con la protesta de efectivos de Gendarmería (policía de frontera) y Prefectura (guardacostas), las dos principales fuerzas de seguridad del país, que ha cumplido su novena jornada después de que el Gobierno anunciara el martes que rechaza los reclamos salariales que detonaron el conflicto.

Los agentes pedían un salario básico de 7.000 pesos (unos 1.100 euros) y el compromiso de que no habría represalias para los participantes en la protesta.

El Ejecutivo rechazó de plano la propuesta salarial y sancionó al menos a ocho de los portavoces de la protesta, que ha costado el cargo a Rául Garré, jefe del Gabinete de asesores del Ministerio de Seguridad que encabeza su hermana, la ministra Nilda Garré.