El actor y exgobernador de California Arnold Schwarzenegger ve su libro autobiográfico "Total Recall" como uno de los éxitos más grandes de su vida, comparable con sus títulos mundiales de culturismo y con lo que logró al frente del estado de California.

En su libro, según dijo en la presentación de la edición alemana en la Feria de Fráncfort, también cuenta sus fracasos, en especial lo relacionado con la destrucción de su familia de la que, dijo, él es el único culpable.

"Si uno habla de sus éxitos tiene que hablar también de sus fracasos. Pero lo importante es levantarse y aprender más de las derrotas que de los triunfos", declaró.

Schwarzenegger dijo que tardó en recuperarse del fin de su matrimonio, pero que ahora "el automóvil otra vez funciona, y funciona bien", de lo que el libro es una muestra.

"Estoy tan orgulloso de este libro como lo estuve con mi primer título mundial de culturismo y con lo que logré como gobernador de California", afirmó.

La historia empieza en la Austria de la posguerra, ocupada por los aliados.

"Nuestros hombres habían sido derrotados. Me acuerdo de los uniformes de los vencedores y de cómo los soldados estadounidenses nos regalaban goma de mascar", dijo Schwarzenegger.

Ese mundo de la Austria derrotada y ocupada fue el mundo donde, según el autor, nacieron sus sueños.

"Tener sueños era importante pero no era suficiente, para hacerlos realidad había que trabajar duro y así lo hice y empecé a entrenar duro para hacer de mi cuerpo mi capital", dijo el actor.

"Tenía una meta, quería ser Mister Universo. Valió la pena", agregó.

El siguiente capítulo empieza con su traslado a California, la meca del culturismo, adonde llegó sin muchos dinero pero, explica, siendo "rico" porque llevaba sus "sueños".

Su carrera de culturista siguió hasta acumular 30 títulos mundiales.

"Ningún deportista en toda la historia ha tenido más éxito que yo", dijo.

Sin embargo, Schwarzenneger tenía hambre de más y quería ser actor, pero "no un actor que se conformara con papeles secundarios, sino un actor cuyo nombre se mencionara al lado del de Clint Eastwood", dijo.

Sus amigos se rieron de él, le dijeron que enterrara esas pretensiones y que era imposible convertirse en actor de éxito con una musculatura desproporcionada, con su acento austríaco y con un nombre alemán impronunciable que nadie iba a ser capaz de recordar.

"No les creí nada, cada vez que me decían que no, yo interpretaba como si me hubieran dicho que sí y logré convertir todas mis desventajas en ventajas", dijo.

Sus honorarios por película empezaron a subir hasta llegar a los millones de dólares y los directores se mostraban satisfechos con su trabajo.

"El director de 'Conan El Bárbaro' dijo que si Arnold Schwarzenegger no hubiera existido, hubiera tenido que inventarlo", señaló.

El siguiente capítulo de la historia es su matrimonio con Maria Shriver y su entrada a la política hasta alcanzar el gobierno de California, "un nuevo papel para el que no había ningún libreto" que estudiar.

Ahora, sus metas tienen que ver con proyector educativos. "Terminator, governator, educator", dijo Schwarzenegger, recurriendo a un juego de palabras, ante una sala repleta.

Luego se despidió del público y el moderador dijo que ojalá parte de la gente se quedara para escuchar a otros autores.