El director de orquesta Riccardo Muti subió al escenario del principal teatro musical de México, donde lo esperaban músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, pero en lugar de alzar su batuta les dio la espalda y se volvió hacia el público.

"¿Quién de ustedes es estudiante de música?", preguntó. "Levanten la mano".

Muti viajó a la capital mexicana para impartir una clase magistral en el teatro del Palacio de Bellas Artes. El primer piso estaba colmado de estudiantes de música, músicos profesionales, melómanos y uno que otro afortunado. En los pisos superiores también había algunos asistentes.

El maestro eligió la sinfonía "Júpiter" de Mozart para mostrar cómo suelen ser sus ensayos y cuáles son las características que busca en una interpretación.

"Es la última sinfonía de Mozart, la más misteriosa, la más metafísica", dijo en italiano.

Muti dirigió algunas palabras al público antes de empezar a trabajar con los músicos.

"Naturalmente la dirección de orquesta no es un arte científico... La gente podría decir que se puede dirigir hasta con la nariz, no es una ciencia", dijo. "Todos, de la Ciudad de México, a Roma, a Milán, a Turín y a Tokio saben lo que es uno, dos, tres, cuatro", señaló haciendo los movimientos del compás.

A los estudiantes les dio un valioso consejo: "No estudien dirección en los libros, no se fijen en los libros, porque no sirve".

"Toscanini no estudió en un libro", agregó mientras que lamentó que especialmente en América a los estudiantes se les obligue a seguir reglas.

Muti se presentaba horas después con la Orquesta Sinfónica de Chicago en el Palacio de Bellas Artes.