La maestra escolar Darlene Derosier perdió su vivienda en el terremoto del 2010 que devastó el país. Su esposo falleció un mes después, según ella por el trauma que le dejó el siniestro. Ella y sus dos hijas viven en carpas en las afueras de la capital, rodeadas de miles de indigentes que se quedaron sin techo.

Lo que la ayudó a superar el dolor fue su fe. Pero no su fe católica, protestante o en el vudú. Se convirtió al islamismo y construyó una pequeña mezquita de bloques de hormigón y madera contrachapada, donde unas 60 personas rezan a diario.

El Islam tiene cada vez más fieles en este empobrecido país, especialmente desde la catástrofe de hace dos años que mató a unas 300.000 personas y dejó a muchas más en la calle. Una capital tan católica que los himnos cristianos retumban los domingos en las calles cuenta hoy con al menos cinco mezquitas, un legislador musulmán y un programa de televisión diario dedicado al Islam.

El terremoto atrajo agrupaciones de ayuda de todo el mundo, incluida Islamic Relief USA, que construyó 200 refugios y una escuela secundaria con 20 aulas.

"Luego del terremoto mucha gente adoptó nuestra fe", expresó Robert Dupuy, un imán de esta capital. "Estábamos organizados. Teníamos espacio en las mezquitas para recibir gente y alimentarla".

Derosier dijo que lo que la atrajo al Islam es la prédica de la autodisciplina, el énfasis en la educación y en la limpieza. El lavado constante, indicó, ayuda a evitar la cólera, la enfermedad propagada por el agua que según las autoridades sanitarias afectó a unas 600.000 personas y mató a más de 7.500 desde que apareció un brote luego del terremoto.

"Esto es una victoria para mí", declaró la mujer, de 43 años, sobre su conversión. Derosier, quien era protestante, habló en una plaza llena de carpas, con un pañuelo negro cubriéndole la cabeza. "Es una victoria el que haya conseguido paz y una guía".

El crecimiento de la comunidad musulmana obedece en parte al retorno de expatriados que adoptaron esa fe en Estados Unidos, de acuerdo con Kishner Billy, propietario del canal televisivo Telemax TV y conductor del programa nocturno "Islam en Haití".

Billy y algunos otros aseguran que la presencia musulmana en Haití se remonta a la época previa a la independencia de 1804 y que un esclavo jamaiquino que era sacerdote vudú, llamado Boukman, líder de la revuelta de esclavos que expulsó a los colonizadores franceses era musulmán.

"El Islam está volviendo para quedarse", dijo Billy, quien afirma que su conversión del catolicismo se produjo hace 20 años. "Las generaciones futuras, mis hijos e hijas, hablarán del Islam".

No hay estadísticas confiables acerca de la cantidad de musulmanes que hay en Haití, del mismo modo que no hay estadísticas para casi nada en este país.

Un estudio del 2009 del Centro de Investigaciones Pew sobre la población musulmana mundial indicó que en Haití había unos 2.000 devotos. Líderes islámicos de este país aseguran que la cifra es mucho más alta y sigue creciendo.

El Islam es conocido en el Caribe. Países como Trinidad y Tobago, Suriname y Guyana tienen importantes comunidades musulmanas. Muchas de esas naciones tienen fuertes raíces en la India e Indonesia, donde el islamismo está muy difundido.

Los antepasados de los haitianos, en contraste, fueron traídos de regiones de Africa donde el Islam no se había propagado. Y los colonizadores franceses trajeron sus creencias cristianas.

El reciente crecimiento del islamismo, y de otras religiones, indica que Haití se está modernizando y haciéndose más pluralista, afirmó Patrick Bellegarde-Smith, profesor de estudios africanos de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee.

"Los avances del Islam (y, por extensión, de los mormones y los rastafarians) me indican que Haití es un producto de este siglo, que se adapta a las nuevas tendencias que se registran en el Caribe", comentó Bellegarde-Smith en un correo electrónico.

Rosedany Bazille, maestra de 39 años que se convirtió varios meses después del terremoto, cuenta que se sintió a la deriva hasta que adoptó su nueva religión.

"El Islam puede mostrarle el camino a las personas y enseñarles quién es Dios", expresó.

Algunos musulmanes haitianos pertenecen a la Nación del Islam, organización religiosa de Estados Unidos que predica la autodeterminación. Varios haitianos se convirtieron al Islam en prisiones estadounidenses, antes de ser deportados. El líder de esa congregación, Louis Farrakhan, visitó el país por primera vez el año pasado.

Algunos conversos son blanco de discriminación.

El gobierno haitiano no reconoce al Islam como una religión oficial, ni considera válidos los casamientos musulmanes. El uso de casquetes o pañuelos en la cabeza típico de esa religión puede atraer miradas hostiles. Derosier dice que sus vecinos comentan que ella es el diablo.

El vudú, una mezcla de religiones de Africa occidental creada por los esclavos durante el período colonial, ha sido desde hace tiempo una fe muy popular, seguida incluso por muchos cristianos, que representan teóricamente el 85% de la población. El vudú llegó a ser tan popular que el dictador Francois "Papa Doc" Duvalier lo usó para aterrorizar y controlar las masas.

La mayoría de los haitianos cristianos se identifican como católicos romanos. Un sacerdote, el reverendo Jean-Bertrand Aristide, fue elegido presidente en 1990.

Habiendo tantas cosas por hacer en Haití, el Islam es una necesidad acuciante, según Billy, quien lanzó hace dos meses un programa de entrevistas para educar a sus compatriotas acerca de su nueva fe.

"Haití ha perdido el rumbo. No puede producir nada", dijo Billy. "En estos momentos los haitianos lo único que quieren es una visa para Estados Unidos o Canadá. No quieren quedarse en Haití".

Con tapices de la Meca y gente orando de fondo, Billy y su compañero en la conducción del programa televisivo Ruben Caries invitaron recientemente a los televidentes a que hicieran preguntas sobre el Islam mediante mensajes de texto.

El BlackBerry de Belly recibió una cantidad de mensajes, incluido uno en creol: "M vle vini Muslim" (Quiero ser musulmán).