El Airbus A-320, procedente de Moscú y con destino a Damasco, que se encontraba retenido en Ankara por la autoridades turcas, fue autorizado a partir hacia Siria y abandonó territorio turco a las 02,30 hora local (23,30 GMT del miércoles), informó la televisión turca NTV.

El avión sirio había sido obligado a aterrizar en Ankara, supuestamente por transportar armamento.

Según informó la cadena turca CNNTürk, que citaba fuentes del Ministerio de Exteriores y la Autoridad de Aviación, cuatro cazas militares del tipo F-16 obligaron a un avión de Syrian Airlines a aterrizar en el aeropuerto de la capital turca.

El avión sirio, un Airbus A-320, que provenía de Moscú y se dirigía a Damasco, aterrizó a las 14.15 horas GMT con 35 pasajeros a bordo y fue rodeado por la policía de intervención rápida, añade la citada emisora.

El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, explicó que la medida se tomó por sospechas de que el avión transportaba dentro del espacio aéreo de Turquía ilegales, según informa la agencia Anadolu.

Tras varias horas de registro, el avión fue autorizado a partir rumbo a Siria, mientras que las autoridades retuvieron varias cajas con material, cuyo contenido no ha trascendido de manera oficial.

Davutoglu prometió que se comunicaría el contenido de las cajas, una vez se haya estudiado.

El diario 'Hürriyet' aseguró en su versión electrónica que se abrieron y se decomisó una docena de cajas y la emisora turca NTV afirmó que las cajas contenían "piezas de misiles".

Poco antes, las autoridades de aviación de Turquía habían emitido una orden rápida por la que prohibían, con efecto inmediato, a todos los aviones civiles turcos entrar en el espacio aéreo de Siria.

Davutoglu señaló que esta medida se había tomado porque sobrevolar Siria "ya no es seguro" para los aviones turcos.

Por eso, un avión de Turkish Airlines, la compañía de bandera turca, que transportaba a peregrinos musulmanes, tuvo que aterrizar a las 15.30 GMT en el aeropuerto meridional de Adana, interrumpiendo así su trayecto a Yidda, en Arabia Saudí.

En los últimos días, Turquía ha bombardeado reiteradamente regiones del norte de Siria, como represalia por la caída de obuses sirios en la franja fronteriza entre ambos países, que la semana pasada mataron a cinco personas en un pueblo turco.