El magistrado Joaquim Barbosa, quien ha ganado notoriedad como instructor del llamado "juicio del siglo" en Brasil, fue elegido hoy como nuevo presidente del Tribunal Supremo, que por primera vez en la historia será regido por un negro.

Barbosa, de 58 años, fue elegido en una votación realizada hoy en el Supremo, que siguió así su tradición de designar como presidente al magistrado con más antigüedad en la corte y que aún no haya ocupado ese puesto.

El nuevo presidente del Supremo asumirá su cargo después del 18 de noviembre, cuando el actual ocupante del cargo, Carlos Ayres Brito, se verá obligado a jubilarse por llegar a los 70 años de edad, límite legal para los magistrados de la corte.

Barbosa es el instructor de un proceso que comenzó el pasado 2 de agosto, referido a corruptelas denunciadas en 2005 y que tiene un total de 37 reos, entre ellos dirigentes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y exministros del Gobierno del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En ese proceso, que la prensa local ha bautizado de "juicio del siglo", ha mostrado un absoluto rigor y hasta ahora ha pedido la condenación de 25 de los acusados, lo cual le ha dado una inesperada popularidad en un país en el que se suele decir que la corrupción no tiene castigo.

Barbosa fue nombrado miembro del Tribunal Supremo en 2003 por Lula, quien en la ocasión manifestó su "enorme orgullo" por haber designado a un juez negro para ocupar un puesto en la más alta corte del país.

El magistrado nació en el interior del estado de Minas Gerais en la humilde ciudad de Paracatú, y es el primero de los ocho hijos de un obrero y un ama de casa.

A los 16 años partió rumbo Brasilia en busca de un futuro mejor, trabajó en los talleres de impresión del diario Correio Braziliense y concluyó sus estudios secundarios, tras lo cual se formó en derecho en la Universidad de Brasilia (UnB).

Inició su carrera en el Poder Judicial en 1984 como procurador del Ministerio Público y trabajó en varios organismos públicos, incluido el Ministerio de Relaciones Exteriores, para el que sirvió como personal no diplomático en la embajada de Brasil en Finlandia.

Tiene una docena de obras sobre derecho publicadas en Brasil y en Francia, ha sido profesor en varias universidades y cursado estudios de posgrado en París, Brasilia y Nueva York.

Barbosa habla con fluidez en francés, inglés, alemán y español y tiene una particular afición por la música, que desde su juventud le llevó a estudiar piano y violín, instrumentos que, según quienes le conocen, domina con cierto virtuosismo.