La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, firmó hoy un decreto que endurece los controles a la importación de aletas de tiburón, con el fin de combatir la práctica ilegal conocida como "aleteo".

El "aleteo" es "una práctica que Costa Rica no acepta y queremos enviar una señal clara de nuestro repudio a este tipo de actividades", comentó Chinchilla al firmar el decreto en la localidad de Manuel Antonio, en la costa del Pacífico Central del país.

El decreto indica: "Se prohíbe importar aletas de tiburón de cualquier especie de otros países, sin que se demuestre por medio de una certificación emitida por las autoridades aduaneras del país de origen, que esas aletas fueron embarcadas adheridas en forma natural al vástago del tiburón".

El "aleteo" es una practica en la que los pescadores cortan las aletas del tiburón, muy valiosas en mercados asiáticos, y lanzan al mar el resto del cuerpo del animal aún vivo, lo que les produce una muerte agónica que ha mermado las poblaciones del escualo.

Chinchilla dijo que pescadores practican el "aleteo" en aguas costarricenses y luego se movilizaban a otros países vecinos desde donde introducían las aletas a Costa Rica por medio de la importación legal por tierra sin mayores exigencias.

Según el Gobierno, el decreto viene a resolver este vacío legal al exigir una certificación aduanera que haga constar que la aleta no es producto del "aleteo".

Meses atrás organizaciones ambientalistas señalaron que aunque Costa Rica mantiene prohibido por ley el "aleteo" en sus aguas y la descarga de aletas en sus muelles, los comerciantes burlaban las regulaciones al importar el producto desde otro país.

El ministro costarricense de Ambiente y Energía, René Castro, comentó hoy a los periodistas que con el decreto Costa Rica también hace "un llamado al mundo que ha descuidado los océanos".

El funcionario dijo que se calcula que en el 2011 unos 73 millones de tiburones fueron víctimas del "aleteo" en todo el mundo y que en aguas costarricenses esa cifra pudo alcanzar los 400.000 selacios.

En la firma del decreto participó como invitado especial el multimillonario y dueño del grupo Virgin, el británico Richard Branson, quien suele apoyar causas en favor del medioambiente y quien semanas atrás envió a Chinchilla una petición para que se prohibiera la importación de aletas en Costa Rica.