Un cabecilla del Cártel del Golfo fue condenado el miércoles a 11 años de prisión por tratar de sobornar a funcionarios para que lo dejaran en libertad en vez de ser deportado como establecía la ley, después de haber cumplido una condena previa por amenazar con un fusil de asalto a dos agentes estadounidenses en México.

El juez federal de distrito Andrew Hanen condenó a Juan Carlos de la Cruz Reyna en Brownsville, con lo que puso fin a una operación complicada en la que participaron agentes encubiertos en dos estados, una visita de los padres de de la Cruz a Atlanta — preparada por los investigadores — y un vuelo privado del cabecilla de Atlanta a Texas, un viaje que de la Cruz pensaba que era el resultado del soborno que pagó: casi 800.000 dólares.

De la Cruz fue condenado a 135 meses de cárcel. Cinco de sus cómplices también fueron sentenciados el miércoles.

La intención de de la Cruz era que los agentes estadounidenses lo llevaran con sus aliados a Matamoros, México, al otro lado de la frontera de Brownsville, Texas, en vez de que lo entregaran a las autoridades mexicanas o en un territorio rival.

"Cometí este delito con el fin de salvar mi vida", afirmó de la Cruz poco antes de recibir sentencia.

La subsecretaria de Justicia Jody Young dijo que esa preocupación era consecuencia de las acciones del propio cabecilla debido al cargo que tuvo como jefe de plaza del Cártel del Golfo, una de las organizaciones más grandes del narcotráfico mexicano.

"La vida que llevó es lo que ha creado eso", agregó Young.

De la Cruz iba a ser dejado en libertad en marzo luego de cumplir una condena por agresión contra dos agentes en Matamoros en 1999.

En vez de esperar a que se le deportara a México después de cumplir su sentencia, de la Cruz comenzó a maquinar la manera de cómo ser puesto en libertad, negociando con alguien que creyó era un funcionarios de inmigración corrupto.

El agente encubierto siguió la jugada y recibió 797.000 dólares de los cómplices de de la Cruz en mayo de 2011 y en marzo de 2012, pero un día antes de que de la Cruz fuese entregado a sus cómplices en Texas, como él creía, las autoridades los arrestaron a todos.