El presidente de Alemania, Joachim Gauck, visitó hoy Lidice, un pueblo cercano a Praga en el que los nazis cometieron una masacre en 1942, y donde se encontró con algunos supervivientes a los que trasladó la repulsa germana.

"Es el primer alto representante que se disculpó por esta bestialidad, y se encontró personalmente con nosotros. Nos ha llegado al alma", dijo Milada Cabova, que nació en Lidice y a los 18 años se la llevaron al campo de trabajo alemán de Ravensbrück, al diario Mlada Fronta.

De los 503 habitantes de Lidice, 163 se salvaron y 340 perecieron, la mayoría -hombres- ejecutados a sangre fría en el pueblo; muchas mujeres murieron en el campo de concentración de Ravensbrück (Alemania), y los niños en vehículos gasificados en el campo de exterminio de Chelmno (Polonia).

Tras las matanzas en masa y deportaciones, Lidice fue borrado literalmente del mapa por las apisonadoras, y en el lugar donde estaba se ha erigido un monumento memorial, mientras que los actuales pobladores edificaron sus casas en un lugar cercano.

Gauck es el primer jefe de Estado alemán que visita el lugar tras la vuelta a la democracia en ambos países.

En una carta dirigida en junio pasado a su homólogo checo, con ocasión del 70 aniversario de la masacre, Gauck recordó, entre otras cosas, que "el recuerdo de aquellos actos terroristas despreciables de Lidice y Lezaque me llenan de tristeza y vergüenza".

Sobre esa misiva, la alcaldesa de Lidice, Veronika Kellerova, dijo que "no se puede decir más. Es verdaderamente un gesto de reconciliación, y lo aprecio mucho".

La masacre de Lidice se produjo en represalia por el atentando contra el protector de Bohemia, Reinhard Heydrich, un acto realizado por un grupo de paracaidistas que acabó con la vida del temido líder nazi, considerado también como uno de los artífices del Holocausto.