Los ministros de Hacienda de la Unión Europea analizaron el martes la apurada situación de su sector bancario e intentaron trazar un plan para que las instituciones financieras en apuros no arrastren con ellas, en caso de quiebra, a países enteros.

Varios países acordaron en una reunión de ministros de Hacienda de la Unión Europea efectuada en Luxemburgo establecer un impuesto a todas las transacciones financieras con la esperanza de reducir las transacciones riesgosas y especulativas, y quizá crear incluso un fondo que pueda usarse para ayudar a los bancos en apuros. Empero, las 11 naciones que respaldan el impuesto deben establecer ahora la forma precisa de los detalles de su funcionamiento y someter la idea a aprobación.

Francia y Alemania, que encabezaron el concepto del impuesto, habían esperado en un principio que fuera adoptado por la totalidad de la Unión Europea, pero varios países — como Gran Bretaña y Holanda — exteriorizaron sus recelos sobre su posible impacto en la economía.

El acuerdo ilustra las dificultades encaradas por los dirigentes europeos para avanzar un plan pese a la existencia de un acuerdo consensuado que la solución a la crisis de la deuda soberana que ahora a las 17 naciones de la eurozona es estrechar fuerzas y adoptar normas uniformes en todo tipo de actividades, desde los déficits presupuestarios hasta la situación del sector bancario. Se espera que el endurecimiento de las normas impida la repetición de la crisis y que la intensificación de la coordinación comunitaria dé a los países mayor capacidad para responder mejor a futuras crisis.

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