El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, se subió hoy por sorpresa en autobuses de transporte público en Tegucigalpa para comprobar si los militares brindan seguridad a los usuarios, ante las numerosas denuncias de asaltos y robos.

"Ando revisando si la seguridad que se estipuló para los buses está o no está", dijo Lobo en el primer vehículo de transporte colectivo al que se subió por azar en busca del personal militar.

Agregó que iba a subir a varios autobuses "revisando si anda la seguridad, porque sólo viendo y platicando con la gente se puede verificar la realidad".

En el diálogo con los pasajeros, Lobo les preguntó si estaban satisfechos con el servicio o si tenían quejas del transporte público urbano, que sigue siendo deficiente en Honduras.

El presidente dijo que el programa, que desde septiembre pasado funciona en algunas rutas de Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país, se extenderá a otras poblaciones y que en coordinación con la Secretaría de Obras Públicas y Transporte y las Fuerzas Armadas se dará más protección al pasajero.

La delincuencia en Honduras también afecta al transporte de autobuses y taxis, a cuyos conductores o propietarios las pandillas armadas les exigen el pago de un "impuesto de guerra".

Según denuncias de algunos afectados, hay pandillas que son protegidas por la misma Policía Nacional, institución que desde noviembre de 2011 está en proceso de depuración por la implicación de agentes y oficiales en asaltos, robos, secuestros, narcotráfico y asesinato de personas, entre otros delitos.

Durante la supervisión que hizo Lobo en varios autobuses del servicio urbano fue acompañado por el secretario de Seguridad, Pompeyo Bonilla; el director general de Transporte, Blas Ramos, y el director de la Policía Nacional, Juan Carlos Bonilla.