El primer ministro de Israel ordenó el martes nuevas elecciones parlamentarias a principios de 2013, unos ocho meses antes de lo previsto, lo que prepara el escenario para una campaña relámpago que probablemente termine en su reelección.

Durante casi cuatro años, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha presidido una coalición conservadora que ha resultado estable en un país donde los gobiernos no suelen servir un término completo.

Una posible reelección podría concederle un nuevo mandato para continuar con su dura postura hacia el polémico programa nuclear de Irán, congelar aún más el ya estancado proceso de paz con los palestinos y complicar las relaciones con Estados Unidos si el presidente Barack Obama es reelegido.

En un discurso televisado a todo el país, Netanyahu dijo que se vio obligado a convocar los comicios después de que su coalición no pudo ponerse de acuerdo en un presupuesto.

"He decidido que lo mejor para los intereses de Israel es ir a las elecciones ahora y lo más rápido posible", dijo. "Para Israel, es preferible tener una campaña tan corta como sea posible, una de tres meses en lugar de una que duraría en la práctica todo un año y dañaría la economía de Israel".

Sin una alternativa viable en el horizonte, se espera que Netanyahu sea fácilmente reelegido como primer ministro, pues monta una ola de popularidad y su oposición está fragmentada y sin líder.

La próxima votación estaba prevista para dentro de un año, aunque durante semanas se ha especulado que los días del actual gobierno estaban contados y que Netanyahu convocaría elecciones adelantadas.

La razón inmediata para las comicios fue la incapacidad de la coalición para aprobar el presupuesto de 2013 con plazo del 31 de diciembre, pero se rumoraba desde hace semanas que Netanyahu se inclinaba a convocar las elecciones, dada su buena posición en las encuestas de opinión, la falta de un rival claro y los temores de que la economía se podría debilitar el próximo año.