El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) instó hoy a la FIFA a compensar sus emisiones de gases contaminantes en el Mundial de fútbol de Brasil 2014 y a incentivar a que sus socios hagan lo mismo.

Esta es una de las recomendaciones recogidas en un informe sobre el Mundial de Sudáfrica de 2010 presentado hoy en Brasilia, en el que se exhortó al organismo rector del fútbol a que incluya requisitos ambientales para los candidatos a organizar un mundial.

El PNUMA consideró que los requisitos ambientales deben ser "claros y jurídicamente vinculantes", con objetivos específicos que sean "innegociables" y medibles, según un comunicado.

El organismo ambiental hizo hincapié en la necesidad de buscar fórmulas de financiación para evitar que los proyectos "verdes" se queden en el papel por falta de fondos.

Asimismo se aconseja medir el impacto positivo de los programas ambientales que sean implantados ya que, por la falta de datos, ha sido "difícil" evaluar los beneficios de las iniciativas verdes tomadas en el Mundial de Sudáfrica.

A pesar de la falta de datos, el PNUMA calculó que durante el Mundial de Sudáfrica se emitieron 1,65 millones de toneladas de dióxido de carbono, un 60 por ciento menos de la cifra que se calculó inicialmente, que ascendía a 2,64 millones de toneladas.

La menor contaminación fue posible porque hubo menos espectadores de lo que se esperaba, por los programas de transporte y las tecnologías usadas en algunos estadios para ahorrar hasta un 30 por ciento de energía.

De forma paralela a la presentación del informe, el PNUMA firmó un acuerdo con el Gobierno brasileño para ayudarle a hacer "más verdes" el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.