El Gobierno costarricense celebró hoy la aprobación en el Congreso de una ley que aumenta las penas de prisión para la trata de personas y las actividades relacionadas, y que además, crea un fondo para financiar la lucha contra este delito.

La "Ley contra la trata de personas y actividades conexas" fue ratificada por unanimidad el lunes en el Congreso en el segundo y último debate, y entrará en vigencia una vez que la firme la presidenta del país, Laura Chinchilla.

El ministro de la Presidencia, Carlos Ricardo Benavides, dijo hoy en una conferencia de prensa que con esta ley "Costa Rica pone un buen ejemplo y llega a establecer una normativa de avanzada" para combatir este flagelo.

La ley establece un cobro de un dólar en el impuesto de salida que se paga en los aeropuertos del país, con lo que se creará un fondo para financiar la prevención, persecución e investigación de la trata de personas y la atención e integración social de las víctimas.

En Costa Rica la trata de personas ya era castigada con penas de hasta 15 años de cárcel, pero la nueva ley amplía el alcance de estos castigos y aumenta algunos con reformas al Código Penal.

Por ejemplo, el castigo por promover, facilitar o favorecer la venta de un menor de edad será de entre 8 a 16 años de cárcel y de 4 a 8 años a quienes transporten personas indocumentadas, con documentos falsos o que evadan controles migratorios.

El dueño de algún establecimiento que facilite la trata de personas o tráfico de inmigrantes recibirá una pena de 3 a 5 años de cárcel, mientras para los promotores de turismo sexual será de 4 a 8 años y para los traficantes y compradores de órganos de 8 a 16.

El castigo para quienes sometan a otros a trabajos que violentan los derechos humanos será de 4 a 8 años de prisión y de 6 a 12 años si la víctima es menor de edad.

Para el ministro Benavides el delito de la trata de personas "hay que combatirlo por todos los medios posibles" y afirmó que su país está dispuesto a compartir su experiencia en este tema con otras naciones interesadas.