El Fondo Monetario Internacional (FMI) aplaudió hoy las medidas tomadas por los principales bancos centrales para estabilizar los mercados, pero advirtió de que es el momento de que sean reforzadas con esfuerzos políticos adicionales para lograr una "estabilidad duradera".

En una rueda de prensa en Tokio, el director del departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI, el español José Viñals, apuntó a que pese a la reciente mejora en los mercados, la confianza "es aún muy frágil" y los riesgos se han recrudecido en los últimos meses.

El principal riesgo para la estabilidad financiera mundial sigue siendo la zona euro, insistió Viñals durante la presentación en Tokio del Informe de Estabilidad Global del Organismo, que alerta del "precario" equilibrio del euro y la fragmentación de los mercados en Europa por la fuga de capitales de la periferia al centro.

Aunque las recientes acciones del Banco Central Europeo han contribuido a disipar los peores temores de los inversores, el FMI cree que se deben seguir desarrollando políticas para aligerar las presiones del mercado.

Si se permite que éstas continúen, los activos totales de los principales bancos de la Unión Europea (UE) podrían verse reducidos en hasta 2,8 billones de dólares "y posiblemente llevarían a una contracción de la oferta de crédito en la periferia del 9 % para finales de 2013", advirtió Viñals.

Y, en el caso más adverso, los activos podrían contraerse en hasta 4,5 billones de dólares y la oferta de crédito reducirse en hasta el 18 %, agregó.

También recalcó la necesidad de aplicar "sin demora" un mecanismo único de supervisión en la Unión Europea, acompañado de una hoja de ruta "clara" sobre la unión bancaria para orientar las expectativas de mercado y ayudar a romper el vínculo "perjudicial" entre los balances de los Estados y los de los bancos.

Viñals se refirió también al programa de transacciones monetarias directas del BCE (OMT) y recordó que, aunque hay ciertas condiciones que deben ser activadas, su tamaño es "lo suficientemente flexible" como para tener un papel relevante como cortafuegos de los problemas en Europa.

Sin embargo, insistió en que en ningún caso es una "receta" para ningún Gobierno y que son éstos los que deben solicitarlo en caso de que lo consideren necesario.