El gobierno de China decidió reformar su sistema de encarcelar a personas en campos de trabajo forzado sin juicio, informó el martes un prominente funcionario judicial, en un indicio de que Beijing reconoce el tan criticado mecanismo es problemático.

Jiang Wei, director del comité gubernamental sobre la reforma judicial, dijo que el gobierno determinó que entre especialistas y legisladores existe un consenso generalizado en la necesidad de transformar el sistema de detención en campos de trabajo forzado, y que con base en ese hecho se está trazando su transformación.

Las declaraciones de Jiang son el indicio más firme de que después de un largo debate de años el gobierno se alista para revisar, pero no abolir, ese sistema — conocido como "reeducación mediante el trabajo". Los detractores del mecanismo consideran que atropella los derechos civiles y propicia el abuso.

Establecido en la década de 1950, el sistema fue concebido en un principio para las personas que se oponían al régimen comunista. Hoy en día, el sistema permite que la policía encarcele a personas por tres años sin juicio; un cuarto año puede ser agregado por mala conducta. Aunque generalmente es aplicado a drogadictos, prostitutas y otros individuos acusados de delitos menores, también ha servido para silenciar a opositores al gobierno y para castigar a los seguidores del proscrito movimiento espiritual Falun Gong.

En una rueda de prensa, Jiang agregó que el sistema "tiene un papel importante en el mantenimiento del orden social", en una insinuación de que el gobierno ha descartado desaparecerlo. Pero, dijo, la sociedad china "llegó a un consenso sobre la necesidad de reformar el sistema reeducación mediante el trabajo".