Una mujer cuya hija recién nacida le fue sustraída por efectivos de la dictadura argentina en 1978, cuando estaba presa, sabe ahora quién es ella, gracias a las Abuelas de la Plaza de Mayo, quienes anunciaron el martes la recuperación de su nieto número 107.

"Siempre pensé que sería posible este encuentro", dijo María de las Mercedes Moreno, que fue torturada cuando estaba en el séptimo mes de embarazo y dio a luz prematuramente en 1978.

La hija no concurrió a la conferencia de prensa de la organización de derechos humanos. Accedió a dar una muestra de sangre apenas en septiembre, ante una orden de la justicia, y a pesar de los resultados de la prueba de ADN, aún no ha entrado en contacto con su familia biológica.

"La madre aún no se contactó con su hija biológica, y según lo mencionó, está muy presionada por sus apropiadores," dijo Buscarita Roa, una integrante de las Abuelas.

Por respeto a la intimidad de la joven, se mantendrá en reserva su identidad hasta que ella quiera darse a conocer.

De las Mercedes no era miembro de las organizaciones izquierdistas que eran objeto de la represión de la junta militar en los años 70. En 1977, su marido, Carlos Héctor Oviedo, era un preso por delitos comunes en un penal en Córdoba, en el centro del país.

Pero durante las visitas a su marido, María accedió a llevar correspondencia entre los encarcelados y sus familias. Por eso, el 26 de septiembre de 1978 fue secuestrada por la policía local, torturada y privada de su libertad.

Después de un mes, fue llevada a una clínica de maternidad donde dio luz a su hija, que le fue sustraída inmediatamente mientras que ella fue devuelta a la prisión.

En 1979, María recuperó la libertad. Su marido murió el mismo año. Entonces comenzó su larga y solitaria búsqueda.

Sospechó que su hija fue adoptada a través de un orfelinato local, y pidió ayuda allí.

"Las subversivas acá no entran", fue la repuesta de las monjas.

Visitó distintos juzgados de menores, pero sus puertas también permanecieron cerradas.

El año pasado acudió a las Abuelas y contó su historia. Mientras, su familia presentó una denuncia ante la justicia.

Un juez declaró que la causa no era un crimen de lesa humanidad. Acompañada por los abogados de las Abuelas, la familia apeló, y la Cámara Federal de Apelaciones ordenó que la joven brindara una muestra de sangre para ser cruzada con la base de datos de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI).

La justicia argentina en julio declaró culpables a los ex dictadores Rafael Videla y Reynaldo Bignone del robo sistemático de bebes durante la junta militar de 1976-1983.

Las Abuelas de Plaza de Mayo siguen en su búsqueda por encontrar estos bebés, que ahora tienen más de treinta años. Ya ayudaron a 107 jóvenes a recuperar su identidad biológica. La presidenta de las Abuelas, Estela de Carlotto, estima que aún quedan otros 400.