Alex Smith acababa de orquestar el mejor despliegue ofensivo de los 49ers de San Francisco, amén del partido más balanceado que se haya visto en la NFL, pero de inmediato la atención se enfocó al desquite el fin de semana contra los Giants de Nueva York.

"Hay mucho historia", dijo Smith al referirse a la inesperada derrota que los 49ers sufrieron ante los Giants en el partido de campeonato de la Conferencia Nacional el pasado enero. "Un pequeño asunto sin finiquitar, creo".

Cuando los Giants (3-2) regresen a Candlestick Park el domingo, quizá no reconozcan a la ofensiva de los 49ers. Como admitió el entrenador de San Francisco (4-1), Jim Harbaugh: "El talento subió a otro nivel"

El que la única duda sobre la ofensiva de los 49ers esta semana sea el dedo medio torcido de Smith ilustra cuánto ha cambiado desde que los Giants, rumbo a conquistar el Súper Bowl, vencieron 20-17 a San Francisco en tiempo extra el pasado 22 de enero.

Harbaugh dijo que la dolencia era "una preocupación importante", pero el mariscal de campo señaló que no era nada serio.

El técnico informó sobre el dedo lesionado de su quarterback el lunes, un día después de que sus 49ers (equipo usualmente defensivo) barriera 45-3 a los Bills de Buffalo al generar 621 yardas totales, un récord del equipo. San Francisco también se convirtió en el primer equipo en la historia de la NFL con 300 yardas por aire y 300 por tierra en el mismo partido.

Harbaugh puso a Smith en un pedastal, al señalarle como un jugador que supera en creces el brillante desempeño que el hoy entrenador tuvo en la temporada de 1995 como quarterback de los Colts de Indianápolis.

"No puedo decirles cuánto respeto le tengo", dijo Harbaugh. "Juega tan bien, se controla. Hace todo. Lo veo y pienso que 'me hubiera gustado hacer un tan buen trabajo como el que él hace dentro y fuera del campo'''.

Desde la devastadora derrota en casa del año pasado en el juego por el título de la conferencia, los aficionados de los 49ers sólo pueden imaginar las posibilidades si Smith y su ofensiva hubieran igualado el dominio que tiene la defensiva.

Pero ya no hay que imaginarlo.

Dentro de la suma de los 16 partidos de la temporada, todas las yardas y los récords del domingo sólo sirven para una victoria contra un equipo de Buffalo, que fue humillado por segunda semana seguida.

Aun así, es difícil pasar por alto lo que San Francisco es capaz de hacer si Smith y sus receptores pueden jugar así.