Un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense muerto la semana pasada en o que parece haber sido un incidente de fuego aliado fue recordado el lunes como un afectuoso padre de familia, al tiempo que centenares de agentes del orden en sus uniformes se colocaron a ambos lados de las calles para ver cómo un coche tirado por caballos llevaba el féretro cubierto por una bandera estadounidense al funeral.

El agente Nicholas Ivie disfrutó los caballos desde muy pequeño, y decenas de agentes montados encabezaron la procesión de 8 kilómetros (5 millas), rindiendo un tributo especial al llevar como guía al caballo de Ivie.

Los oradores recordaron a Ivie como un hombre que no hubiera deseado que sus seres queridos y colegas llorasen su muerte.

Su hermano, Joel, también agente fronterizo, dijo: "Si Nick estuviese aquí nos diría: 'Muchachos, yo estoy bien. Cuiden de mis niñas, mi esposa, mi familia'''.

Ivie murió el martes de la semana pasada cuando él y otros dos agentes respondían a una alarma de un sensor colocado por las autoridades federales para detectar a contrabandistas que cruzan la frontera desde México. El incidente ocurrió por la noche unos 8 kilómetros al norte de la frontera, cerca de Bisbee.

Ivie al parecer disparó contra dos de sus compañeros porque pensó que eran contrabandistas armados, pero fue baleado mortalmente cuando ellos respondieron al fuego, dijo el domingo el jefe del sindicato de los uniformados.

Los dos grupos de agentes se aproximaron a una zona donde se había activado un sensor y luego ambos se toparon en una zona de vegetación densa que les impidió reconocerse, dijo el presidente del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza, George McCubbin.

El agente Nicholas Ivie al parecer disparó primero e hirió a uno de los otros agentes pero fue muerto cuando le devolvieron el fuego.