Le ha tomado 40 años, pero la artista del performance Marina Abramovic dijo que aprendió a moderar su ímpetu de darle a todo un toque personal, lo que ha sido un aspecto central en su arte.

La artista nacida en Belgrado, famosa por su interpretación de "The Artist Is Present" en Nueva York, dijo que pese a su avidez de novedad cedió el control a dos cineastas.

"Si uno siempre controla todos los puntos de vista, siempre resulta lo mismo", expresó Abramovic a The Associated Press en una entrevista en Río de Janeiro, donde promueve dos documentales sobre su vida y su carrera que se extiende cuatro décadas.

En "The Artist is Present", Abramovic permaneció en 2010 sentada, en silencio y estática, durante 736 horas y media frente a los extraños que desfilaban frente a ella en el Museo de Arte Moderno en Nueva York.

"Bob Wilson's Life and Death of Marina Abramovic", del director Giada Colagrande, es una crónica de la puesta en escena de una obra basada en parte en la niñez traumática de Abramovic a manos de una madre abusiva y tiránica.

"Marina Abramovic: The Artist Is Present", del director Matthew Aker, examina la obra montada en 2010 en el Museo de Arte Moderno que atrajo a más de 750.000 espectadores que presenciaron la interpretación estática de la artista.

Ambos documentales, proyectados durante el Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro, incluyen una extensa colección de imágenes de los performances de la artista y entrevistas sinceras de la misma.

"Artist Is Present" es la más íntima de las dos cintas, contiene imágenes de las primeras obras autocríticas de Abramovic de la década de 1970 así como entrevistas de sus defensores, amigos y antiguos amantes.

"Contractualmente, yo no podía participar para nada en la cinta, salvo recibir al equipo en mi casa a las seis de la mañana sin maquillaje, fuera que estuviera enferma o con vómito", dijo Abramovic.

La artista tiene 65 años pero sorprendentemente no se le nota el paso de los años en el rostro. "Tuve que dejar de preocuparme de 'cómo me veo' e intentar el control de la parte de la imagen y todo eso", afirmó.

Para su ópera prima, Akers revisó más de 600 horas de imágenes, entre éstas las de legiones de ardientes admiradores de Abramovic que hicieron fila durante horas e incluso días afuera del Museo de Arte Moderno para tener la oportunidad de ver sentados a la artista Esfinge.

Mientras miraban los ojos oscuros de Abramovic, un sorprendente número de espectadores dejó escapar lágrimas.