Los antiguos mayas construyeron estructuras encima de los muros de la cancha del juego de pelota en los templos de Chichen Itzá para observar los equinoccios y los solsticios, dijo el viernes un grupo de arqueólogos mexicanos.

El descubrimiento, señalaron, permite comprender mejor los muchos niveles de significación ritual que ese juego tenía en su cultura.

Las estructuras se yerguen sobre los muros de la cancha, donde los mayas jugaban un juego que consistía, según creen los expertos, en lanzar una pelota dura de látex golpeándola con los codos, rodillas o caderas para hacerla pasar por un aro de piedra colgado del muro.

Las bases de las estructuras — básicamente miradores sobre los muros, cada uno con una rendija pequeña — habían sido detectadas antes, pero los arqueólogos no estaban seguros de su propósito. Como la cancha de pelota fue construida alrededor del año 864 después de Cristo, los cubículos y las escaleras que conducían a ellos se habían desmoronado.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia, del gobierno, anunció el jueves que las estructuras han sido reconstruidas en un 90%, en base a los restos que quedaban. A fines del año pasado y comienzos del actual, un equipo dirigido por el arqueólogo José Huchim confirmó que los rayos del Sol pasaban por las rendijas cuando el astro se ponía en el horizonte durante el solsticio de invierno.

Los rayos solares también formaban una diagonal durante el equinoccio al pasar por las rendijas, que son lo suficientemente altas como para permitir que un ser humano se ponga de pie dentro de ellas.

Huchim dijo que no conocía estructuras similares en otras canchas de pelota de los mayas. "Este es el lugar donde estamos encontrando este tipo de pasajes", afirmó.

Dijo que una estructura de piedra sobre una cancha de pelota en las cercanas ruinas de Uxmal parece haber sido usada como un tipo de graderías para público distinguido.

Huchim agregó que las rendijas pueden haberse usado para determinar cuándo debía jugarse, dado que la pelota misma, al ser arrojada al aire por los jugadores, puede haberse considerado una imitación del arco del Sol en su trayecto celeste.

Pueden haberse usado también "como un calendario que marca fechas importantes en relación con la agricultura".

Finalmente, Huchim hizo notar que las descripciones antiguas de las canchas de pelota en ocasiones representaban a personas encaramadas sobre los muros, y que podrían haber actuado como árbitros.

El arqueólogo dijo el jueves que se están restaurando las escaleras de las estructuras para que los visitantes puedan observar el fenómeno.

Por su parte, el arqueólogo Francisco Estrada Belli, de la Universidad de Boston, que no participó en el proyecto, dijo que las líneas de observación solar eran "parte de la arquitectura y cosmología mayas".

"El hecho de que el ascenso del Sol pueda observarse detrás de una estructura debería comprenderse en ese sentido, como reverencia al Sol u otra estrella, y no necesariamente como un observatorio en sentido técnico", dijo Estrada Belli.

La orientación de las estructuras "enfatizaba la sacralidad del espacio ritual", agregó.