Los balazos que alcanzaron a dos agentes de la Patrulla Fronteriza cerca de la frontera entre Arizona y México quizá corresponden a un caso de "fuego amigo", dijo el viernes el jefe del sindicato de agentes y policías que se desempeñan en la zona limítrofe.

Esta novedad podría dar un giro a la investigación sobre la muerte de uno de los agentes, hecho que reavivó el debate político en torno a la seguridad en la frontera.

George McCubbin, presidente del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza, el sindicato que representa a unos 17.000 agentes que vigilan la frontera, dijo el viernes que ha conocido nuevos detalles que le hacen creer que el fuego amigo pudo haber sido un factor en el incidente.

"Lo único que puedo decir es que la posibilidad del fuego amigo es un escenario altamente probable", señaló McCubbin, quien declinó abundar sobre los nuevos detalles.

Por su parte, dos funcionarios policiales dijeron a The Associated Press que el FBI investiga la posibilidad de se trate de un caso de fuego amigo el ataque a tiros ocurrido el martes en la madrugada en el que murió el agente Nicholas Ivie, de 30 años, y en el que resultó herido otro agente.

En la investigación se examina si ambos agentes intercambiaron disparos el martes en la creencia equivocada de que cada uno era baleado por un agresor armado.

Ambos funcionarios solicitaron el anonimato para hacer declaraciones sobre el particular debido a que el asunto está bajo investigación. Funcionarios del FBI en Washington y Phoenix declinaron comentar sobre el caso.

El intercambio de disparos ocurrió en una zona montañosa y escabrosa a unos ocho kilómetros (cinco millas) al norte de la frontera, cerca de Bisbee, Arizona, cuando los agentes respondieron a una alarma que se activó con uno de los sensores que las autoridades federales han instalado en la zona fronteriza.

El agente herido fue dado de alta del hospital mientras que un tercer agente resultó ileso.

La muerte de Ivie constituye la primera de un agente en un tiroteo desde el enfrentamiento ocurrido en diciembre de 2010 con delincuentes mexicanos, en el cual pereció el agente Brian Terry de la Patrulla Fronteriza y desató investigaciones legislativas en torno a una operación fallida del gobierno para darle seguimiento al contrabando de armas.

La muerte de Terry fue relacionada después con la operación Rápido y Furioso, en la que se permitió a sospechosos comprar armas ilegalmente para terceros y que se retiraran de las armerías en lugar de arrestarlos.

Las autoridades pretendían rastrear las armas enviadas a México. Dos fusiles encontrados en el lugar donde fue muerto Terry fueron comprados por un miembro de una red traficante de armas que era investigada.

Los detractores de la operación afirman que ahora cualquier tiroteo que ocurra en la frontera suscitará sospechas de que aquellas armas que circulan ilegalmente continúan siendo utilizadas.

Veintiséis agentes de la Patrulla Fronteriza han muerto desde 2002 en el cumplimiento de su deber.

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Yost contribuyó a este despacho desde Washington.