Un juez condenó el viernes al ex superintendente del Distrito Escolar Independiente de El Paso a más de tres años de cárcel por su participación en un plan para mejorar las calificaciones en los exámenes federales de rendimiento académico mediante la expulsión de estudiantes con bajo desempeño.

El plan de Lorenzo García de impedir que cientos de alumnos del penúltimo año de secundaria tomaran las pruebas de rendimiento engañó a las autoridades, llevándolas a pensar que el nivel académico del distrito escolar de West Texas había mejorado, lo que derivó en una mayor inyección de fondos y bonificaciones al personal por un total de al menos 56.000 dólares.

García se declaró culpable en junio de dos cargos de fraude: uno por el escándalo de los exámenes de rendimiento y otro por haber engañado a la junta escolar a fin de que su amante ganara un contrato de 450.000 dólares para producir materiales escolares sin necesidad de ponerlo a licitación previa.

El juez David Briones condenó a García a tres años y medio de prisión por cada cargo de fraude, que serán cumplidos al mismo tiempo. También deberá pagar una multa de 56.500 dólares, la cantidad exacta del dinero que recibió del distrito como bonificación por su presunto éxito en elevar las calificaciones de los alumnos.

"Como superintendente, soy el responsable de todo lo que sucedía en mi distrito", destacó García antes de que el juez Briones diera lectura a su condena, la cual fue resultado de un acuerdo entre el ex funcionario y el gobierno a cambio de que se declarara culpable.

Documentos judiciales indican que por lo menos seis personas ayudaron a García a organizar el plan de manipulación de exámenes.

Mark Morgan, director del FBI en El Paso, dijo afuera del tribunal que la investigación continúa, pero no dio detalles sobre otros posibles arrestos.

García, que fue contratado en el 2006, implementó un plan con otros administradores que permitía aplicar pruebas a los alumnos de décimo año para identificar a los que probablemente reprobarían los exámenes estandarizados federales. Uno de los empleados fotografiaba a los escolares que cruzaban la frontera a fin de que pudiesen ser expulsados por vivir en México en vez de en el mismo distrito escolar.

La idea era, dijo el ex senador estatal Eliot Shapleigh, hacer "desaparecer" a esos escolares a fin de que no fueran contados entre los estudiantes que participaban en las pruebas. Aunque hasta cierto punto esos casos ocurrieron en todo el distrito, la peor situación se presentó en la secundaria de la ciudad de Bowie.

A corto plazo, la estrategia funcionó. Los resultados de las pruebas mejoraron en la mayoría de las secundarias y el promedio de notas del distrito pasó de "aceptable académicamente" en el 2005 a "reconocido" en el 2010, el segundo mayor nivel de rendimiento posible.

Tres educadores y dos estudiantes afectados por el plan rindieron testimonio antes de la sentencia de García con relación a las dificultades que enfrentaron durante el tiempo que ocupó el cargo.