El candidato presidencial republicano Mitt Romney está moviéndose rápidamente hacia el centro político, iniciando sus esfuerzos finales para atraer a un sector de votantes moderados indecisos un mes antes de las elecciones.

En asuntos como impuestos, inmigración y otros, el ex gobernador de Massachusetts ha bajado el tono de su intensa retórica de campaña, incluso durante el debate el miércoles, en momentos en que está tratando de ganar terreno contra el presidente Barack Obama en el puñado de estados que van a determinar el resultado de la competitiva contienda.

"Sé que va a ser una pelea cerrada", dijo Romney en Colorado.

Acompañado por su compañero de fórmula Paul Ryan y la estrella de música country Trace Adkins en un acto de campaña la noche del jueves en Fishersville, Virginia, Romney se mostró confiado y animado, disfrutando los frecuentes vítores de una muchedumbre de miles. "Anoche fue una noche importante para el país", dijo Romney antes de ser interrumpido por gritos de "Romney, Romney".

En los próximos días, el candidato republicano va a tratar de capitalizar su bien recibida presentación en el debate tratando de moderar sus discursos y esforzándose para reducir la ventaja de Obama en estados en los que asistentes dicen se notaron indicios de que eso ya estaba sucediendo incluso antes del debate.

Asistentes republicanos restaron importancia a la idea de que el debate haya sido crucial. Pero se vieron más optimistas acerca de las probabilidades de victoria de Romney que lo que habían sido en las semanas previas.

"Aún nos queda un mes", dijo el estratega de Romney, Stuart Stevens. "Es una eternidad".

Romney aprovechará el tiempo para recalcar el mensaje centrista que presentó en el debate. Ahí enfatizó su respaldo a los elementos populares del programa de salud de Obama, dijo que la regulación gubernamental es necesaria e insistió en que no recortaría impuestos para los ricos.

En algunos casos, el mensaje es un alejamiento radical — en tono, aunque no en substancia — de un candidato que durante más de un año ha criticado al presidente por la "toma gubernamental" del programa de salud y "regulaciones que destruyen empleos", y que ha prometido recortes de impuestos para todos.

Aunque moderó su mensaje, Romney va a pronunciar una serie de discursos, comenzando con uno sobre política exterior en Virginia el lunes, para plasmar sus diferencias con el presidente.

Se espera que otros discursos sean sobre creación de empleos y deuda federal, áreas en las que los sondeos internos de Romney dicen que ofrecen una oportunidad para atraer a "votantes convencibles".

Un sondeo reciente de Associated Press-GfK encontró que la vasta mayoría de los votantes ya se han decidido por un candidato pero que 17% de los votantes probables son considerados convencibles, ya sea porque están indecisos o porque muestran un respaldo débil a Obama o Romney.

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Los redactores de Associated Press Kasie Hunt en Denver y Ken Thomas y la vicedirectora de sondeos Jennifer Agiesta en Washington contribuyeron a este artículo.